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Ayer se falló el Premio Planeta de Novela del 2005, suscitando más polémica que nunca, pese a que es una replicación del constante amañamiento, injusticia y vacuidad de los premios literarios actuales. Solo muy pocos, que sirven al mercantilismo editorial, van a poder tener los dones de las publicación y de la difusión de sus escritos, a despecho de que sus productos sean hueros, pésimos en forma y contenido, deleznables de todo punto, en suma, y contribuyan claramente a la intensificación de la idiocia general y creciente de los tiempos que vivimos: uno que no piensa no puede criticar y, por lo tanto, ejercer oposición a ese monstruo de poder global que nos ahoga al límite. Resulta patético que en una época en que la información es pletórica en medios, los contenidos sean tan pobres, vulgares y falaces.
El que los premios literarios estén amañados se ha denunciado repetidamente: en su momento Vargas Llosa no pudo terminar a tiempo la obra que Planeta le encargó y le dieron el premio a Sánchez Dragó, pero sí se lo concedieron al latinoamericano al año siguiente. Recordemos plagios de famosos, negros en las sombras y lo que vino después: concesiones por la moda, los amiguismos de siempre y los premios se nos llevaron de “niñas bonitas” y “lindos niños” que llenaron con sus letras de escoria las páginas que un público ganso y desinformado consumía, posiblemente, creyendo tener entre manos el mejor producto de las letras hispanas y no una pestilente excreta.
Lo que dijo Juan Marsé públicamente, que a esa gente le gusta la vida literaria y no la literatura; sí, y a los editores les gusta el euro no la palabra. Después de Torrente Ballester y de Muñoz Molina no hubo nada que apreciase en esos premios, conclusión que tengo respecto al gris común de las publicaciones que hoy en día suelo leer: son muy pocas las que te despiertan algún interés, no digamos las que me hagan vibrar con su magia. Salvo algunos casos, siempre nos quedan los clásicos.
Que se amañe un premio para un autor consagrado es algo que no puede defenderse, aunque su calidad y su obra puedan hacernos desviar la mirada o entibiar la crítica; que nunca se lo den a alguien desconocido es algo asumido, tan cierto como que el hombre duerme, pero que solamente prosperen los mismos, acates al sistema, es algo muy grave, una indignidad. Esta es una forma más de la injusticia e inmoralidad propias de un mundo esquizofrénico, que recompensa al revés, que se destruye y muere por el poder que cuatro porfían por mantener y acrecentar en este mismo mundo caótico que ellos han generado.
En suma, tratemos de hacer nuestro pequeño espacio personal en este panorama umbrío, sigamos escribiendo los que amamos la literatura, aunque la cosa vaya a peor y no tenga remedio.
Adenda: En 1997 quedé finalista en este mismo premio con La Conciencia de la Bestia y me enteré casi un año después por casualidad, al decírmelo uno de mis profesores. La publiqué a título personal, aunque tenía editor (lo cual fue un error dado que la inexistencia de sello editorial limita muchísimo las posibilidades de un libro) y me dediqué a escribir temas profesionales (ahí no hubo ningún problema). Ganaron José Manuel de Prada y Carmen Rigal y, sinceramente, no pude pasar de las dos primeras páginas de sus novelas. Del primero después leí Coños y me gustó, no me entusiasmó (no es raro este sentimiento ante lo que leo) y nada más, por lo cual no puedo ni quiero hacer ningún juicio cabal sobre el uno o sobre la otra. En definitiva, después vinieron dos volúmenes en Grafein (Así escribo mi ciudad y 32 maneras de escribir un viaje, están en posts anteriores junto con La Conciencia de la Bestia) con otros autores y nada más, de momento, aunque están en el cajón varias novelas acabadas y muchos cuentos que posiblemente nunca verán la luz (alguna cosa distinta puede haber en un futuro). Tampoco me empeñé esforzarme en publicar, mi cráneo estuvo mucho más interesado siempre en mi profesión. Que me hubiera gustado un Planeta, por supuesto, nadie lo negaría, porque, entre otras cosas, escribimos por el motivo que hacemos muchas cosas en esta vida, para tener éxito, para tener eso que se llama admiración. Es así y quien lo niegue, miente.
Nada, un saludo a todos y a más ver.
Salvador Alario Bataller, Egosum.
Este texto fue seleccionado por Blogueratura como artículo quincenal en Mayo del 2005
Egosum
El y dios
Perteneciente a LAS NOCTURNIDADES DE DON ARTURO DEL GRIAL (novela inédita, R.P.I. Nº. V-1179-05
http://elloboylaluna.blogspot.com
Yo fui educado en la mejor Kultur, la científica, pero sin olvidar nunca el viejo mundo del mito y de la magia. Recibí pronto la primera lección magistral de mi vida, la idea fundamental que me llevaría desde ahí a contemplar la posibilidad de unir felizmente la ciencia y la fe (solo recuerda que lo luciferino es el árbol de la ciencia y de la vida, amén del desprecio hacia la humanidad, aunque yo, por decirlo así, soy satánico, pero con matices): Esa lección tenía un principio fundamental que decía que Dios no existía, pero sí había un Logos; para ilustrar esta tesis, te comentaré una bella historia, sonsacada de un viejo libro de saber prohibido. Se partía de la necesidad de distinguir entre la expresión simbólica de las ideas abstractas y de la definición real de los objetos concretos. Consta, pues, que en las Escuelas del Misterio, el candidato iba ascendiendo de grado en grado y cada vez se le mostraban signos de la divinidad más oscuros y, al final, cuando se descorría la última cortina, hallaba ante sí un altar vacío, a la par que una voz le susurraba al oído: “Dios no existe”. El descorrimiento del Velo del Templo llevaba la primera certidumbre, a una verdad primigenia. No existía el dios que preconizaban las distintas religiones, pero sí existía un Logos, cuya naturaleza exclusivamente podía ser entendida por quienes fueran capaces de meditar ante un altar vacío, lo que equivalía a poder pensar sin la necesidad de un símbolo. La instrucción empleada en el ascenso por grados sucesivos tenía como objetivo el que la inteligencia del iniciado pudiese elevarse hacia el pensamiento abstracto y trascendente, por cuanto en el momento en que el pensamiento cesaba, nacía el miedo... Al final, sí, estábamos Nos, Morgano, no hay más dios que el hombre: veritas contra mundum.
El y dios
Perteneciente a LAS NOCTURNIDADES DE DON ARTURO DEL GRIAL (novela inédita, R.P.I. Nº. V-1179-05
http://elloboylaluna.blogspot.com
Yo fui educado en la mejor Kultur, la científica, pero sin olvidar nunca el viejo mundo del mito y de la magia. Recibí pronto la primera lección magistral de mi vida, la idea fundamental que me llevaría desde ahí a contemplar la posibilidad de unir felizmente la ciencia y la fe (solo recuerda que lo luciferino es el árbol de la ciencia y de la vida, amén del desprecio hacia la humanidad, aunque yo, por decirlo así, soy satánico, pero con matices): Esa lección tenía un principio fundamental que decía que Dios no existía, pero sí había un Logos; para ilustrar esta tesis, te comentaré una bella historia, sonsacada de un viejo libro de saber prohibido. Se partía de la necesidad de distinguir entre la expresión simbólica de las ideas abstractas y de la definición real de los objetos concretos. Consta, pues, que en las Escuelas del Misterio, el candidato iba ascendiendo de grado en grado y cada vez se le mostraban signos de la divinidad más oscuros y, al final, cuando se descorría la última cortina, hallaba ante sí un altar vacío, a la par que una voz le susurraba al oído: “Dios no existe”. El descorrimiento del Velo del Templo llevaba la primera certidumbre, a una verdad primigenia. No existía el dios que preconizaban las distintas religiones, pero sí existía un Logos, cuya naturaleza exclusivamente podía ser entendida por quienes fueran capaces de meditar ante un altar vacío, lo que equivalía a poder pensar sin la necesidad de un símbolo. La instrucción empleada en el ascenso por grados sucesivos tenía como objetivo el que la inteligencia del iniciado pudiese elevarse hacia el pensamiento abstracto y trascendente, por cuanto en el momento en que el pensamiento cesaba, nacía el miedo... Al final, sí, estábamos Nos, Morgano, no hay más dios que el hombre: veritas contra mundum.
ENCONTRAR a Angela Carter fue un regalo de lo empíreo, digámoslo así, como sucedió con Borges, Tolkien, Lovecraft, Machen o Bernhard, por nombrar sólo a unos cuantos que dieron días (más bien noches) felices... Retoma algunos cuentos clásicos y resalta un tanto ese lado oscuro contra el que el cuento tradicional se erige triunfante: la pasión, la violencia básica, la sexualidad, en menor medida la agresividad (la violencia es su patología), ese lado oscuro que ella trata a veces de un modo un tanto acre, en ocasiones con humor, cuyo favorecimiento, digámoslo aunque parezca cosa manida, puede llevarnos a la hecatombe. En relación con esto, desde luego, no todos sus finales son felices.
Agreguemos a lo anterior algunos datos de la escritora: Angela Carter (1940-1992) enseñó literatura inglesa en la Universidad de Bristol y desde 1976 a 1978 en la universidad de Sheffield. Vivió un tiempo en Japón. Publicó su primera novela Shadow Dance en 1963, a la que siguieron La juguetería mágica (premio John Lewellyn Rhys) en 1967 y Nuevas percepciones (premio Somerset Maugham) en 1968. Noches en el circo (1984) obtuvo el James Tait Black Memorial Prize y el libro de cuentos que estamos comentando, La cámara sangrienta (1.979) el Chentelham festival of Literature Award, publicada entre nosotros en Minotauro (como Héroes y Villanos, Mujeres sadianas y Varias percepciones).
Los cuentos que integran La cámara sangrienta son extraños, sensuales, revisitaciones de personajes archiconocidos: hombres lobo, vampiros, Barba Azul, amantes tigres, el Gato con Botas (de éste dijo Auberon Waugh, critico del Evening Standard que merecería estar en todas la antologías de prosa de este siglo o de cualquier otro), presentando un erotismo posiblemente perturbador para algunos, moviéndose siempre en esa línea difusa que separa la sexualidad de la violencia, sin estar ausente la renuncia por el otro y la ternura.
Entre todos ellos yo prefiero dos, uno de vampirismo y otro de licantropía, los menos aparentes en esa tradición, pero siempre presentes, La dama de la casa del amor y Lobelicia; en realidad, todos ellos me resultan una delicia y son historias magníficas. Solamente un relato me ha hecho sentir esa densa melancolía, ese tiempo pleno de tristeza, ese deseo impar encerrado entre muros viejos, tan inmanente al romanticismo negro y especialmente al vampirismo, además de la bella vampiresa de Carter, y precisamente es un relato sobre el tema, de Cortázar, El hijo del vampiro, que una casualidad me llevó a leer, aunque hacía bastante tiempo que lo tenía en mi biblioteca, en los cuentos completos del gran escritor argentino.
Agreguemos a lo anterior algunos datos de la escritora: Angela Carter (1940-1992) enseñó literatura inglesa en la Universidad de Bristol y desde 1976 a 1978 en la universidad de Sheffield. Vivió un tiempo en Japón. Publicó su primera novela Shadow Dance en 1963, a la que siguieron La juguetería mágica (premio John Lewellyn Rhys) en 1967 y Nuevas percepciones (premio Somerset Maugham) en 1968. Noches en el circo (1984) obtuvo el James Tait Black Memorial Prize y el libro de cuentos que estamos comentando, La cámara sangrienta (1.979) el Chentelham festival of Literature Award, publicada entre nosotros en Minotauro (como Héroes y Villanos, Mujeres sadianas y Varias percepciones).
Los cuentos que integran La cámara sangrienta son extraños, sensuales, revisitaciones de personajes archiconocidos: hombres lobo, vampiros, Barba Azul, amantes tigres, el Gato con Botas (de éste dijo Auberon Waugh, critico del Evening Standard que merecería estar en todas la antologías de prosa de este siglo o de cualquier otro), presentando un erotismo posiblemente perturbador para algunos, moviéndose siempre en esa línea difusa que separa la sexualidad de la violencia, sin estar ausente la renuncia por el otro y la ternura.
Entre todos ellos yo prefiero dos, uno de vampirismo y otro de licantropía, los menos aparentes en esa tradición, pero siempre presentes, La dama de la casa del amor y Lobelicia; en realidad, todos ellos me resultan una delicia y son historias magníficas. Solamente un relato me ha hecho sentir esa densa melancolía, ese tiempo pleno de tristeza, ese deseo impar encerrado entre muros viejos, tan inmanente al romanticismo negro y especialmente al vampirismo, además de la bella vampiresa de Carter, y precisamente es un relato sobre el tema, de Cortázar, El hijo del vampiro, que una casualidad me llevó a leer, aunque hacía bastante tiempo que lo tenía en mi biblioteca, en los cuentos completos del gran escritor argentino.
Y recordemos que, ante todo, al cuento lo mueve el miedo (ante la existencia) y el deseo (de una vida mejor). Pero eso cuesta y hay que apoyarse en buenos pilares (bondad, honor, justicia, conocimiento y no poco afán) y, cómo no, ganárselo, desde el individuo hasta los que rigen la vida de la comunidad... Veremos qué se hace.
Aparición en noviembre
Una obra de referencia fundamental tanto para el escritor aficionado como para el profesional, en la que se incluyen las bases de más de 1500 premios y concursos de todos los géneros. Sus exhaustivos índices (por dotaciones, géneros, temas...) permiten seleccionar los concursos que mejor se ajustan a las obras y a la estrategía de cada autor, así como planificar con suficiente tiempo la elección de las convocatorias más interesantes.
Existen diversos lugares y servicios en Internet donde poder encontrar convocatorias de concursos literarios, pero será difícil que puedan garantizar una inversión de esfuerzo y trabajo como la que que exige la preparación y actualización de una herramienta tan completa y útil como esta.
- La gran mayoría de los concursos que aparecen en la Guía se convocan para textos en lengua castellana sea cual sea la nacionalidad de su autor. Por tanto es una herramienta ideal también para posibles participantes desde Latinoamérica.
- Dado que la gran mayoría de los concursos son periódicos la guía mantiene su vigencia al menos durante dos años, razón por la que la actualizamos de forma bianual.
- La guía representa un enorme trabajo de documentación e incluye exhaustivos índices (por dotaciones, géneros, temas...) que permiten, por una parte, seleccionar con tiempo suficiente los concursos que mejor se ajustan a las características de cada obra y, por otra, planificar la estrategia a medio y largo plazo que cada autor considere más adecuada en función de sus aspiraciones. Más allá de la mera acumulación de concursos y sus bases, son estos índices los que convierten a la Guía en una obra irremplazable, mucho más eficaz que cualquier buscador especializado de los que se encuentran en Internet.
Con esta quinta actualización, este proyecto ha alcanzado definitivamente su madurez. Si la primera edición, correspondiente a los años 1996-1997 contenía poco más de 1.000 referencias de concursos, en esta quinta presentamos al lector los datos de más de 1.500 convocatorias de novela y narrativa (282), poesía (412), cuento y relato (281), periodismo (150), investigación (198), teatro (58), así como de otros géneros menos frecuentados como: cómics y humor, guiónes cinematográficos, literatura infantil y juvenil, traducción, y otros. Incluye un índice especial que recoge aquellas convocatorias específicas (o con un apartado especial) para la participación de los jóvenes.
Sumario de la Guía de premios y Concursos literarios 2006/2007
Presentación
Advertencias Fuentes consultadas
Premios y Concursos
Premios y Concursos
Cómic y Humor gráfico
Ensayo Guiones de Cine, Radio y Televisión
Investigación
Literatura Infantil y Juvenil
Narrativa Novela Periodismo Poesía Relato y cuento
Teatro
Traducción
Varios
Sección Jóvenes
ÍndicesÍndice de Convocatorias por Orden Alfabético
ÍndicesÍndice de Convocatorias por Orden Alfabético
Índice de Dotaciones
Índice de Entidades Convocantes
Índice de géneros
Índice de Idiomas y Dialectos
Índice Temático
Esta versión es de 1.996, de Chaosium Inc. (hay edición en castellano, de la Factoría de Ideas, 2.000) y contiene una serie de relatos ficticios relativos al Necronomicón, "El Libro de los Nombres Muertos", junto a la "Introducción" de de Camp al Necronomicon de 1973 de Owlswick Press, la traducción de Lin Carter del Necronimicon de Dee y la de Fred Pelton del Manuscrito de Sussex de 1978.
Un libro, como siempre que se toca este tema "maldito", muy curioso y en el que se descubren no pocas falacias.Ya lo sabíamos.
CHARLES BAUDELAIRE: "MI CORAZÓN AL DESNUDO" (1.884)
0 comentarios Publicado por Unknown en 4:29 p. m.LXXVI
CUANDO Jesucristo dice. "¡Bienaventurados los hambrientos, porque ellos serán hartos!", Jesucristo hace un cálculo de probabilidades.
EL SAPO
SALTA de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón.
Prensado en un bloque de lodo frío, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable crisálida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en él. Es más sapo que nunca, en su profunda desecación. Aguarda en silencio las primeras lluvias.
Y un buen día surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un corazón tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo.
SALTA de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón.
Prensado en un bloque de lodo frío, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable crisálida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en él. Es más sapo que nunca, en su profunda desecación. Aguarda en silencio las primeras lluvias.
Y un buen día surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un corazón tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo.
Paul wittgenstein, sobrino del mítico filósofo, un verdadero personaje de novela, es el hombre en torno el cual gira una buena parte de esta obra, que se erige, entre otras cosas, en un particular canto a la amistad, la de alguien que, al contrario que su tío Ludwing no llevó su filosofía al papel, sino que la reprimió y solamente exhibió ante el mundo su locura, superficie dislocada de una personalidad ingeniosa y díscola que solo los amigos, como Thomas Bernhard –así mismo poco dado a una cordialidad que tampoco los otros se merecieron- llegaron a conocer con hondura. Además, en sus páginas, se suceden imágenes diversas, triviales y profundas, de la vida del autor: la enfermedad, la muerte, los premios literarios, los cafés vieneses, recuerdos que nos evocan a veces tristeza y en otras ocasiones hilaridad (recomiendo en especial el capítulo referente a la concesión de un importante galardón concedido al autor, en el cual, además de tener que soportar una buena suma de dislates, la ministra de cultura del momento le llamó “perro” ante el público asistente).
Novela de un notable acento autobiográfico en sus páginas, Bernhard por primera vez en su larga y fecunda trayectoria literaria, habla de la amistad, de una manera sorprendente y rotunda, sobre una relación amical marcada dolorosamente por la decadencia y la vesania de un hombre a quien conoció durante una estancia en un sanatorio, servicios que desgraciadamente ambos visitaron con frecuencia, pero por dolencias muy distintas, físicas las unas, mentales las otras.
En suma, un libro importante, de quien como narrador, poeta y autor teatral es uno de los mayores escritores de nuestro tiempo.
Novela de un notable acento autobiográfico en sus páginas, Bernhard por primera vez en su larga y fecunda trayectoria literaria, habla de la amistad, de una manera sorprendente y rotunda, sobre una relación amical marcada dolorosamente por la decadencia y la vesania de un hombre a quien conoció durante una estancia en un sanatorio, servicios que desgraciadamente ambos visitaron con frecuencia, pero por dolencias muy distintas, físicas las unas, mentales las otras.
En suma, un libro importante, de quien como narrador, poeta y autor teatral es uno de los mayores escritores de nuestro tiempo.
CASTILLO, CASTELL, CHATEAUX, CASTLE, SCHOLOSS, CASTELUL...
3 comentarios Publicado por Unknown en 1:00 a. m.Cuanto más el hombre cultiva
las artes,
menos jode.Entre el espíritu y la bestia
se produce un divorcio cada
vez más sensible.Sólo la bestia jode bien
y la fornicación es es lirismo
del pueblo.Joder es aspirar a entrar en
otro, y el artista jamás sale de sí.
"Como la mayoría de los autores fantásticos, Poe destaca en los incidentes y los amplios efectos narrativos, más que en retrato de los personajes. Su protagonista típico es generalmente un caballero intelectual, oscuro, bien parecido, orgulloso, melancólico, sumamente sensible, caprichoso, introspectivo, solitario y a veces ligeramente loco, de rancio abolengo y posición acomodada; suele ser profundo conocedor de un extraño saber, oscuramente deseoso de penetrar en los secretos prohibidos del universo. Salvo a su apellido altisonante, este personaje debe poco a la primitiva novela gótica, ya que no tiene nada del héroe soso ni del diabólico malvado de la aventura radcliffiana o ludovica. Indirectamente, empero, posee una especie de conexión genealógica, ya que sus cualidades sombrías, ambiciosas y antisociales recuerdan enormemente al típico héroe byroniano, quien a su vez es claro descendiente de los Manfredos, Montonis y Ambrosios góticos. Sus caracteres peculiares parecen derivarse de la psicología del propio Poe, quien desde luego poseía en gran medida la depresión, la sensibilidad y la loca aspiración, la soledad y la caprichosa extravagancia que él atribuye a sus altivas y solitarias víctimas del Destino".
H.P. Lovecraft (1.939), El Horror en la Literatura
Charles Baudelaire: "Diarios intimos" (fragmentos)
10 comentarios Publicado por Unknown en 3:33 a. m.MI CORAZON AL DESNUDO
1.884
LXXV
"Las naciones no tienen grandes hombres más que a pesar suyo" .

IVAN HUMANES BESPIN: "LA MEMORIA DEL LABERINTO"
"NO voy a comentar, claro está, los 19 cuentos que incluye esta excelente muestra del género breve, pero sí señalar la maestría de Humanes en esos "cuentos brevísimos" que se agrupan en la segunda parte del libro y, a destacar, en la primera "La memoria del Laberinto", que da título a un libro que, al margen de haber quedado finalista, con mención especial del premio de cuentos que lleva el nombre de mi padre, está llamado -tiene 28 años- a regalarnos historias sorprendentes hasta el fin de su edad. Estamos ante un escritor "de raza" con una personalidad ya sólida -reconocida en numerosos certámenes- y una originalidad de la que tan falta está nuestra narrativa.Así lo creo."
Víctor Pozanco.
Y yo también: un libro que, al ser presentado en el FNAC de Valencia, permitió que nos conociésemos: un excelente libro, pues, de un amigo además.
Egosum.
Edita BIBLIOTECA CyH, Barcelona.
Cuento perteneciente al libro EL DISFRAZ DE DIOS
(CUENTOS COMPLETOS, GV-RPI, Nº. 1181-05)
VISIONES MARIANAS
Kiki, quien en realidad se llamaba Pakito –con K, como se escribe ahora, igual que Karlos, Karina, kokakola o kojón-, a sus veinte añitos, había perdido el oremus. Dos años atrás era un muchacho jovial, buenorro y serio –aunque, la verdad sea dicha, poco inteligente y tontorrón-, pero la muerte de su madre le derrumbó, arrojándolo a la mala vida, adhiriéndole a la noche crápula y a la química dura. Con su padre siempre tuvo un trato superficial y distante, porque el hombre iba a la suya; se dedicaba en la perra vida a trabajar y poco más. En cambio, a su madre profesó un amor absoluto, por lo que su muerte se le llevó la más importante razón para vivir. El nunca fue capaz de hablar abiertamente de sus sentimientos y andaba taciturno, sumido en un silencio letal, mientras su progenitor seguía sin hablarle, vivía su vida, no se ocupaba de él, como tenía por costumbre. Nunca supo, como debe hacerlo un padre, de su hijo y el muchacho dejó de preocuparse por el viejo. Inmerso en este abismo de soledad y desafecto, Kiki comenzó a hollar el camino torcido donde se perderían muchos de su generación. Tomaba de todo, farlopa, éxtasis, caballo y, en el presente, para mantener su dependencia, traficaba, es decir era un camello.
Sus juergas comenzaban los jueves y terminaban los martes, dilapidando el tiempo, el dinero y la vida entre pubs y bares, distotecas, lugares de amanecida y aftherhours, siempre colocado, tratando de obtener una gratificación para su vida huera y adolorida. Había llegado a un punto en el que solamente buscaba colocarse, drogarse hasta la coronilla, para reírse un poco y pasar el tiempo y, aún así, se sentía infeliz y abandonado, ignorado por todos, especialmente por las chatis; incluso las más guarras, las que por una raya se lo hacían con casi cualquiera, pasaban de él. Le obviaban porque era feillo, bajito y gordinflón, con una calva incipiente que al año entrante le vencería de seguro la guerra a la rala pelambrera de su testa. Tampoco era simpático, ni tenía gracia.
Además, toda su nueva vida la vivía con un tono amargo y culpable porque él, junto a su madre, había sido un joven de fe, un católico practicante, más papista que el Papa, que iba a misa regularmente, catequista, masturbador angustiado, lamentoso y funesto, pero, en definitiva, un tipo serio y recatado, devoto y bueno. Pero ese dios del cual, a estas amarguras, no podía desprenderse completamente, le había abandonado, como su madre, cuya muerte no lograba superar. La verdad estribaba en que Kiki medía la fuerza de la fe por el grado de comodidad y ahora, que todo le iba mal, estaba convencido de que Dios le había olvidado y, peor aún, que tal vez no existiera.
Devoto de la Virgen de los Desamparados, impretaba a lo alto una ayuda que nunca recibía, y todavía rezaba en alguna ocasión, sintiéndose, cada vez menos, cobijado y protegido, por una fuerza inextricable y superior, de la cual su buena madre era un reflejo sublime y claro, en el presente, profundísimamente triste. Había aprendido, -y creía en ello con plena convicción- que la primera madre era Ella, la Altísima, cuya bondad y magnificencia se reflejaba en el amor desinteresado y puro de una buena madre y la suya, la terrenal, era tan buena como la mejor y tan pura como el agua clara; era su madre, su vida, todo. Aquello de Madre Amantísima, Torre eEúrnea de los Mayos preteridos aún ahora, cada vez menos la verdad sea dicha, le calaba hondo y amargo.
Ahora, sin embargo, Dios, la Virgen, su madre y su padre, todos, le habían abandonado: solamente le quedaba la noche, la marcha, el dolor y el caos, aunque, en el fondo, mantenía la esperanza de que se hiciese el milagro, que sucediese algo que le cambiase la vida.
Como cada viernes había ido a Blood, una discoteca de moda que estaba en las afueras de la ciudad, entre arrozales, como una gran cagada en un territorio yermo y triste. Pero, como los demás, durante las primeras horas, él pensaba que era la leche estar allí, bailando con aquella música estridente y loca, tomando copas y rayas, viviendo la movida, hablando con los colegas, tratando de comerse algo bueno que nunca caía, poniéndose de pastillas y coca hasta el culo. Antes había estado en El Cubata, un pub de la capital y se había fumado más de cinco petas, a los cuales había agregado unas cuantas cervezas y unas rayitas. Un amigo de francachelas, el Periko, le había traído con su coche, pero el tipo había desaparecido con una chica potente, cuya amiga al verle se perdió rauda entre la muchedumbre. Estaba claro, nunca ligaba, era un desastre; jamás nadie le comprendería, le querría, como su madre. De esta guisa, sumido entre lamentaciónes y cavilaciones tormentosas, Kiki comenzó a sentirse deprimido y angustiado, y supo que, como en ocasiones anteriores, la solución la tenía en el bolsillo y en la barra. Tomó varios pelotazos más y se metió en el magín cinco pastillas de aquellas, de las buenas, de colores diversos, a la espera de que el cóctel le levantase el ánimo. Poco a poco se fue sintiendo más relajado, mejor, incluso sumido en un estado de euforia creciente que agradeció como el agua el sediento.
Siguió tomando másy más, y cada vez experimentaba sensaciones más relajantes, euforizantes e incluso desconocidas... Sintió como un zumbido de insectos en el interior de su cabeza, justo antes de verla: una figura divinal nimbada en luz, una luminosidad suave y azúl. Se quedó petrificado, embelesado ante la visión de aquella joven etérea, celestial, tan blanca, tan esbelta, tan desnuda. Entonces pensó que el momento salvífico había llegado; se le nubló la vista, experimentó un fuerte mareo y, ante sus ojos, el mundo cesó. Nadie se fijo en él, en aquella figura patética, que babeaba entre espasmos en el suelo mohoso del recinto, a la cual más de uno pateó y que solamente un rato después alguien arrastraría hasta apoyarlo en la barra, donde cabeceaban varios peleles de su laya, abatidos por la química jodida y la noche marchosa; pero la que menos reparó en él fue aquella preciosa gogó morena, que bailaba lascivamente a pocos metros, en lo alto de una columna, al ritmo de la peor cacofonía y envuelta, de vez en vez, por una luz azul, la luz que un foco giratorio prodigaba.
Kiki, quien en realidad se llamaba Pakito –con K, como se escribe ahora, igual que Karlos, Karina, kokakola o kojón-, a sus veinte añitos, había perdido el oremus. Dos años atrás era un muchacho jovial, buenorro y serio –aunque, la verdad sea dicha, poco inteligente y tontorrón-, pero la muerte de su madre le derrumbó, arrojándolo a la mala vida, adhiriéndole a la noche crápula y a la química dura. Con su padre siempre tuvo un trato superficial y distante, porque el hombre iba a la suya; se dedicaba en la perra vida a trabajar y poco más. En cambio, a su madre profesó un amor absoluto, por lo que su muerte se le llevó la más importante razón para vivir. El nunca fue capaz de hablar abiertamente de sus sentimientos y andaba taciturno, sumido en un silencio letal, mientras su progenitor seguía sin hablarle, vivía su vida, no se ocupaba de él, como tenía por costumbre. Nunca supo, como debe hacerlo un padre, de su hijo y el muchacho dejó de preocuparse por el viejo. Inmerso en este abismo de soledad y desafecto, Kiki comenzó a hollar el camino torcido donde se perderían muchos de su generación. Tomaba de todo, farlopa, éxtasis, caballo y, en el presente, para mantener su dependencia, traficaba, es decir era un camello.
Sus juergas comenzaban los jueves y terminaban los martes, dilapidando el tiempo, el dinero y la vida entre pubs y bares, distotecas, lugares de amanecida y aftherhours, siempre colocado, tratando de obtener una gratificación para su vida huera y adolorida. Había llegado a un punto en el que solamente buscaba colocarse, drogarse hasta la coronilla, para reírse un poco y pasar el tiempo y, aún así, se sentía infeliz y abandonado, ignorado por todos, especialmente por las chatis; incluso las más guarras, las que por una raya se lo hacían con casi cualquiera, pasaban de él. Le obviaban porque era feillo, bajito y gordinflón, con una calva incipiente que al año entrante le vencería de seguro la guerra a la rala pelambrera de su testa. Tampoco era simpático, ni tenía gracia.
Además, toda su nueva vida la vivía con un tono amargo y culpable porque él, junto a su madre, había sido un joven de fe, un católico practicante, más papista que el Papa, que iba a misa regularmente, catequista, masturbador angustiado, lamentoso y funesto, pero, en definitiva, un tipo serio y recatado, devoto y bueno. Pero ese dios del cual, a estas amarguras, no podía desprenderse completamente, le había abandonado, como su madre, cuya muerte no lograba superar. La verdad estribaba en que Kiki medía la fuerza de la fe por el grado de comodidad y ahora, que todo le iba mal, estaba convencido de que Dios le había olvidado y, peor aún, que tal vez no existiera.
Devoto de la Virgen de los Desamparados, impretaba a lo alto una ayuda que nunca recibía, y todavía rezaba en alguna ocasión, sintiéndose, cada vez menos, cobijado y protegido, por una fuerza inextricable y superior, de la cual su buena madre era un reflejo sublime y claro, en el presente, profundísimamente triste. Había aprendido, -y creía en ello con plena convicción- que la primera madre era Ella, la Altísima, cuya bondad y magnificencia se reflejaba en el amor desinteresado y puro de una buena madre y la suya, la terrenal, era tan buena como la mejor y tan pura como el agua clara; era su madre, su vida, todo. Aquello de Madre Amantísima, Torre eEúrnea de los Mayos preteridos aún ahora, cada vez menos la verdad sea dicha, le calaba hondo y amargo.
Ahora, sin embargo, Dios, la Virgen, su madre y su padre, todos, le habían abandonado: solamente le quedaba la noche, la marcha, el dolor y el caos, aunque, en el fondo, mantenía la esperanza de que se hiciese el milagro, que sucediese algo que le cambiase la vida.
Como cada viernes había ido a Blood, una discoteca de moda que estaba en las afueras de la ciudad, entre arrozales, como una gran cagada en un territorio yermo y triste. Pero, como los demás, durante las primeras horas, él pensaba que era la leche estar allí, bailando con aquella música estridente y loca, tomando copas y rayas, viviendo la movida, hablando con los colegas, tratando de comerse algo bueno que nunca caía, poniéndose de pastillas y coca hasta el culo. Antes había estado en El Cubata, un pub de la capital y se había fumado más de cinco petas, a los cuales había agregado unas cuantas cervezas y unas rayitas. Un amigo de francachelas, el Periko, le había traído con su coche, pero el tipo había desaparecido con una chica potente, cuya amiga al verle se perdió rauda entre la muchedumbre. Estaba claro, nunca ligaba, era un desastre; jamás nadie le comprendería, le querría, como su madre. De esta guisa, sumido entre lamentaciónes y cavilaciones tormentosas, Kiki comenzó a sentirse deprimido y angustiado, y supo que, como en ocasiones anteriores, la solución la tenía en el bolsillo y en la barra. Tomó varios pelotazos más y se metió en el magín cinco pastillas de aquellas, de las buenas, de colores diversos, a la espera de que el cóctel le levantase el ánimo. Poco a poco se fue sintiendo más relajado, mejor, incluso sumido en un estado de euforia creciente que agradeció como el agua el sediento.
Siguió tomando másy más, y cada vez experimentaba sensaciones más relajantes, euforizantes e incluso desconocidas... Sintió como un zumbido de insectos en el interior de su cabeza, justo antes de verla: una figura divinal nimbada en luz, una luminosidad suave y azúl. Se quedó petrificado, embelesado ante la visión de aquella joven etérea, celestial, tan blanca, tan esbelta, tan desnuda. Entonces pensó que el momento salvífico había llegado; se le nubló la vista, experimentó un fuerte mareo y, ante sus ojos, el mundo cesó. Nadie se fijo en él, en aquella figura patética, que babeaba entre espasmos en el suelo mohoso del recinto, a la cual más de uno pateó y que solamente un rato después alguien arrastraría hasta apoyarlo en la barra, donde cabeceaban varios peleles de su laya, abatidos por la química jodida y la noche marchosa; pero la que menos reparó en él fue aquella preciosa gogó morena, que bailaba lascivamente a pocos metros, en lo alto de una columna, al ritmo de la peor cacofonía y envuelta, de vez en vez, por una luz azul, la luz que un foco giratorio prodigaba.
AMORES MESMÉRICOS
Uno...
Nuevamente estoy aquí, a su cuidado, en sus manos. Me sonrió, como cada semana; después me dijo que me tendiera, que cerrara los ojos. Enseguida oí el chasquido de su mechero al cerrase e inmediatamente después, su voz sabia y serena, creciendo, disminuyendo.
Dos...
Inerme, anhelante, me siento laxa, más y más profundamente relajada. Ah... se está bien aquí.
El exterior, ese mundo de gente anónima, de asuntos extraños, palidece, un eco robado al tiempo.
Al principio era solamente unas señas, en una tarjeta profesional; Doctor, etc. Un desconocido después, seguido de un creciente bienestar, la confianza, el interés, el deseo, la duda, la esperanza, y ahora todo.
Tres...
Su voz me tranquiliza y me debilita, me fascina. Algo en mí se desvanece; no es mi voluntad, la tengo en exceso. Algo crece a su vez con fuerza, desde mi vientre, eso que llevo en la sangre, áspero y suave a la vez.
Cuatro...
La semipenumbra me envuelve y me tranquiza, disimulando esa pátina de rubor inevitable. Siempre me altera un tanto al principio: ahora percibo el acalorado bombeo bajo el pecho, el ardor en la piel y esa humedad me trae el olor primitivo, borborigmo posible del deseo satisfecho, la rúbrica primera de mi feminidad.
Cinco...
Como cada vez, su mano cálida, lívida y fuerte se posa sobre mi frente. Una figura blanca, unos ojos azules. Su nombre, un nombre viril. Mítico, Víctor, con K, no de Ginebra.
Seis...
Lentamente, profundamente... Como siempre, él no lo sabe, tengo los ojos levemente entornados. Aunque tema dejarme ir, acabará sucediendo, pronto me tendrá en sus manos. Apenas le distingo cuando se aleja, una gestalt alba sobre un fondo denso, rojoáureo, de libros antiguos, los soberbios volúmenes médicos, el oro del espíritu, el fuego de su vida. Yo tengo una joya para él, roja y ardiente también. Oh... ven
Siete...
Relajada, muy relajada, profundamente relajada... Aquí, en el vasto diván me siento a su merced, inmóvil y silenciosa... Si él quisiera.
Ocho...
La paz, la curación, su voz. La adoro, le adoro. Los dos en el tálamo del amor. Mi rosa en la cama. Oh... sí, ven.
Uno...
Nuevamente estoy aquí, a su cuidado, en sus manos. Me sonrió, como cada semana; después me dijo que me tendiera, que cerrara los ojos. Enseguida oí el chasquido de su mechero al cerrase e inmediatamente después, su voz sabia y serena, creciendo, disminuyendo.
Dos...
Inerme, anhelante, me siento laxa, más y más profundamente relajada. Ah... se está bien aquí.
El exterior, ese mundo de gente anónima, de asuntos extraños, palidece, un eco robado al tiempo.
Al principio era solamente unas señas, en una tarjeta profesional; Doctor, etc. Un desconocido después, seguido de un creciente bienestar, la confianza, el interés, el deseo, la duda, la esperanza, y ahora todo.
Tres...
Su voz me tranquiliza y me debilita, me fascina. Algo en mí se desvanece; no es mi voluntad, la tengo en exceso. Algo crece a su vez con fuerza, desde mi vientre, eso que llevo en la sangre, áspero y suave a la vez.
Cuatro...
La semipenumbra me envuelve y me tranquiza, disimulando esa pátina de rubor inevitable. Siempre me altera un tanto al principio: ahora percibo el acalorado bombeo bajo el pecho, el ardor en la piel y esa humedad me trae el olor primitivo, borborigmo posible del deseo satisfecho, la rúbrica primera de mi feminidad.
Cinco...
Como cada vez, su mano cálida, lívida y fuerte se posa sobre mi frente. Una figura blanca, unos ojos azules. Su nombre, un nombre viril. Mítico, Víctor, con K, no de Ginebra.
Seis...
Lentamente, profundamente... Como siempre, él no lo sabe, tengo los ojos levemente entornados. Aunque tema dejarme ir, acabará sucediendo, pronto me tendrá en sus manos. Apenas le distingo cuando se aleja, una gestalt alba sobre un fondo denso, rojoáureo, de libros antiguos, los soberbios volúmenes médicos, el oro del espíritu, el fuego de su vida. Yo tengo una joya para él, roja y ardiente también. Oh... ven
Siete...
Relajada, muy relajada, profundamente relajada... Aquí, en el vasto diván me siento a su merced, inmóvil y silenciosa... Si él quisiera.
Ocho...
La paz, la curación, su voz. La adoro, le adoro. Los dos en el tálamo del amor. Mi rosa en la cama. Oh... sí, ven.
Nueve...
Ven... Ven.
Diez...
No quiero dormirme, aunque siempre me dejo llevar con deleite. El tiempo no existe, solo la ocasión y mi sueño.
El arrullo de su voz se acerca. Ahora, cerca, la fuente de su virilidad.
Después, nunca adivino cuánto tiempo ha pasado en realidad, me ordena volver, dejar esta lúbrica intimidad insatisfecha. Arriba, al pórtico de la vida común, nunca colmada.
Diez, nueve, ocho...
Abrir los ojos lentamente, los espejos de mi frustración. Esta cede después poco a poco, len-ta-men-te... Ya me siento bien. Cinco minutos más y esperaré con ansia una semana más. Su proximidad me da vida y me entristece. Una semana más para ir al fondo de mi sueño... Sé de su deseo, de su turbación, ese aire de contención que mal disimula cuando me habla, cuando me mira.
Adiós... Adiós...
El leve toque de su mano al despedirme, la promesa de su aliento. Me precede en el pasillo. Paredes forradas de libros, la piel de su casa, como la mía que guarda para él el alfabeto del amor.
La próxima vez quizás, si nos lo permitiéramos, si nos atreviésemos.
Diez...
No quiero dormirme, aunque siempre me dejo llevar con deleite. El tiempo no existe, solo la ocasión y mi sueño.
El arrullo de su voz se acerca. Ahora, cerca, la fuente de su virilidad.
Después, nunca adivino cuánto tiempo ha pasado en realidad, me ordena volver, dejar esta lúbrica intimidad insatisfecha. Arriba, al pórtico de la vida común, nunca colmada.
Diez, nueve, ocho...
Abrir los ojos lentamente, los espejos de mi frustración. Esta cede después poco a poco, len-ta-men-te... Ya me siento bien. Cinco minutos más y esperaré con ansia una semana más. Su proximidad me da vida y me entristece. Una semana más para ir al fondo de mi sueño... Sé de su deseo, de su turbación, ese aire de contención que mal disimula cuando me habla, cuando me mira.
Adiós... Adiós...
El leve toque de su mano al despedirme, la promesa de su aliento. Me precede en el pasillo. Paredes forradas de libros, la piel de su casa, como la mía que guarda para él el alfabeto del amor.
La próxima vez quizás, si nos lo permitiéramos, si nos atreviésemos.
Queridos amigos y amigas: el pasado jueves se me quemó el ordenador, por lo cual no he podido estar por aquí ni ir a veros. Agradecer vuestras visitas y especialmente al amigo JrCalo (poeta multimedia y muchas cosas más) -le tenéis en la barra lateral- por el trabajo realizado para producir estos cambios en el blog (peco en algunas cosas de pereza). Pronto agregaré vuestras direcciones en la barra latreral. Os he echado de menos. Un abrazo.
EGOSUM
Los cuarentones no pueden participar en algunos concursos literarios españoles
11 comentarios Publicado por Unknown en 8:10 p. m.Para mí la literatura es un placer inmenso, aunque sé lo difícil que está el publicar en estos tiempos (nunca ha sido fácil, pero el problema ahora está acentuadísimo) y si añadimos la dedicación profesional a una actividad determinada -y ahí si que he publicado mucho-, la narrativa ha sido siempre algo alternativo, sin negar que me hubiese gustado que las cosas hubieran sido de otra forma. Sin embargo, he participado cinco veces en concursos literarios: en una quedé de los 10 finalistas en un muy importante premio nacional (tanto en lo económico como en el faranduleo consiguiente, sin entrar en consideraciones de calidad literaria), y fui seleccionado en dos compilaciones de cuentos de otra editorial, esta sí de más calidad literaria, aunque de menos relumbrón social; la tercera vez que mandé mi manuscrito a un conocido concurso y ni me contestaron, y ésta última vez, hace un mes mandé el manuscrito y la ficha de participación, y la entidad, en el emilio correspondiente, me contestó lo siguiente en el día de hoy: "X, al recibir la fotocopia de su DNI comprobamos que, salvo error, su fecha de nacimiento corresponde a 1.9... y la Convocatoria del Premio de Narrativa Y va dirigida a autores nacidos a partir de 1970. Lamentamos que al no cumplir uno de los requisitos de la convocatoria, no pueda participar en la misma. Agradeciéndole su interés, reciba un cordial saludo. Dpto. de Proyectos Culturales. ...etc". Bueno, apaga y vámonos. Las razones pueden ser varias, a mi se me ocurren tres por lo menos. Un saludo y a más ver. |
| EGOSUM: OBRA INEDITA LA ACRE LACRIMA -EL PROSCENIO DE LA TRISTEZA (1.999): Trata sobre la forja de un escritor. Desde una primera etapa, caracterizada por la lucha contra el poder (representado fundamentalmente por un marco familiar coercitivo de un padre pérfido y castrante), Patricio del Toro, un ser timorato, débil, emocionalmente enfermo, consigue evadirse de ese medio deletéreo en circunstancias extremas, marcadas por la violencia. La marcha a la gran ciudad supone un reto con múltiples asechanzas y no pocas dificultades, dado que el personaje quiere desarrollar su pasión primera, que es la de ser escritor. Lejos de su pueblo natal y de las presiones paternas, el personaje encontrará amores, influencias literarias, luchas políticas, pero sobre todo, la presencia mediática del maestro quien, además de representar un lenitivo para las heridas de la antigua relación parento-filial, va a abrirle las puertas al conocimiento ; pero no se trata de un conocimiento cualquiera, sino de aquel que une ciencia y creencia, razón y fe y que solamente puede integrar una ecuación personal y encontrar el fundamento en lo subjetivo. Sin embargo ningún magisterio dura eternamente y, así, y después de un tiempo de conmoción obvio, el suicidio de Edmundo Ardente enfrentará definitivamente a Patricio al mundo, en el cual acabará encontrando su lugar. Elegirá la belleza y no el amor y sus anhelos literarios encontrarán satisfacción con el éxito. La temática genérica de la novela responde al ejemplo clásico del descensus ad inferos : después del nacimiento sucederá la bajada al inferomundo (concretado por las dificultades, pérdidas, trabas y el dolor inherentes a la vida), del cual el sujeto renacerá renovado y con una nueva iluminación personal (el asentamiento en la vida, el desarrollo de su actividad literaria). El subtítulo, el proscenio de la tristeza, se refiere a la pérdida temprana de la madre, lo que motivó el desdén de un padre hosco y patibulario que siempre rechazó las debilidades caracteriales de su hijo. Ahí comenzó, en verdad, la trama de la novela (el descensus ad inferos), en cuyo final se cumplen suficientemente las aspiraciones del personaje central. "GENERALITAT VALENCIANA": REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL Nº.V-1180-05 ASTRUM ARGENTUM -LA VARA DEL MAGO-(1.998): Es la biografía novelada de aquél, que en el S.XIX, fue llamado el hombre más perverso del mundo y quien se autodenominó la Gran Bestia 666, el perfeccionador de la magia sexual (MAGIA K), el último gran mago negro, el fundador de la orden thelemita, Aleister Crowley. Apelando a la Ley de Thelema ("Haz lo que quieras será toda la Ley), el personaje, según se cuenta y se ha escrito, trató de subvertir el orden moral existente, realizando toda serie de actos aviesos según la moral normativa : incesto, drogadicción, estupro, vampirismo e incluso asesinato. En parte sobre datos históricos y en parte fabulado, el relato presenta hechos desconocidos por el público y que se entroncan profundamente en la bizarra personalidad del mago. El elemento central es un manuscrito apócrifo, El falo y el colmillo de la serpiente, que el investigador en psicopatía, Salvador Amargo, encuentra en casa de un antiguo profesor y que fue escrito por aquel que, según el pliego, fue su médico personal en Inglaterra. Además de acontecimientos conocidos pero siempre sorprendentes, se presentan otros que siempre fueron sugeridos, pero nunca aclarados. GV-RPI, nº. V-1179-03 CINCO HISTORIAS DE SEXO AVIESO -HISTORIAS DE AMOR TORCIDO EN TIEMPOS HUEROS (2.001): Muestra cinco relatos que corresponden a cinco formas, como poco problemáticas, de vivir la sexualidad ; algunas pueden resultar una metáfora de nuestro tiempo, mientras que otras han existido siempre o se entroncan en un pasado remoto. Jenny o el vacío ético es la adolescente promiscua y pastillera de esta época de vacío ético, para la cual la sexualidad genital es lo más parecido a la felicidad y dilapida su juventud en largas y sucesivas noches de juerga, en las cuales todo está permitido, donde no se cuestiona nada, incluso la violación. Orlando dulce, Orlando Amargo o los goces de la alteridad, presenta las nocturnidades de Orlando, en apariencia un sujeto ejemplar, pero que posee el perfil del psicópata puro. En él, como en el sexo degradado y patológico, la muerte se asocia con el placer sexual ; el relato puede verse también como una versión actual del tema clásico del doctor Jeckyll y Mister Hyde. Dionisio o la indeseada amante alude a presencias sexuales que el sueño puede traer alimentándose de la zozobra y de la lubricidad del personaje, representando, a la postre, la actualización de un fenómeno antiguo, del cual se dejó constancia sobrada en los tratados de magia y de demonología, la sucubación. Eva o la búsqueda del amor verdadero, muestra un caso nada infrecuente en nuestros días y que posiblemente haya existido siempre, el de la joven que intenta encontrar el verdadero amor pero que su ardiente sexualidad hace que ofrezca el sexo demasiado pronto. Con ello no acumula más que rechazo, desprecio, soledad y depresión. Al borde del suicidio, sus esperanzas se van opacando año tras año entre los límites de su devastación personal. Orlando o el mal antiguo une, en la figura del protagonista, la drogadicción, la personalidad antisocial y la agresión sexual. El relato refiere la primera experiencia paidofílica que, como en muchos casos, es de carácter intrafamiliar. Es el volúmen II de CUENTOS COMPLETOS GV-RPI, Nº. 1181-05 CUENTOS DE UNO MISMO Y OTRAS SOLITUDES (2.001-1.002): Es un volumen integrado por cuentos de laya muy diversa : en unos es mayor el peso autobiográfico, otros son de terror, otros de misterio y otros se incluirían perfectamente dentro de lo que se conoce como realismo mágico. Como quedó dicho, la temática también es varia : la ciudad como espacio literario, como evocación de sentimientos (La ciudad desvanecida y La ciudad recuperada), la nostalgia por la madre muerta (Mater amantísima y Una mujer en un retrato ), el libro soñado, que es el "libro de todos los libros", y que lleva a la muerte a su poseedor (Tartius Tesius, transcriptor del Corán), las pesadillas que toman realidad, invadiendo el mundo de la vigilia (Lo que trajo la noche), las sagas nórdicas (A furore normannorum libera nos) ; También se trata el tema del suicidio desde prismas distintos : como un deseo que, por un extraño desenlace, no se realiza (Aquellos que te han querido), el enterrado vivo que pone fin a su situación de una forma insospechada (La angustia última) y el suicidio como rechazo al mundo, como producto de la soberbia e incluso como un acto místico ("Backdoor" final symphony : un mundo para otros). Completan el volumen un relato romántico de amor y muerte (La belleza, el paroxismo y la muerte), el día del entierro de aquel que fue conocido como el hombre más malvado del universo (Magic without tears) y la confesión, en el marco de la impunidad relativa de un viaje en tren, de un asesinato cometido en función del principio famoso de un célebre filósofo alemán (El principio de Schelling). Constituye el Volúmen I de CUENTOS COMPLETOS (ver arriba). HISTORIAS DE VAMPIROS (1.976-2.000) es un libro compuesto por tres novelas cortas, dos formando una bilogía y otra independiente, si bien versando todas ellas sobre el mismo tema, como indica el título. Fueron escritas cuando el autor tenía 18 años y, aunque fuesen retocadas con el curso de los años, mantienen nítidamente el carácter esencial. La primera constituye un homenaje a El baile de los vampiros, de Roman Polansky, que entusiasmó al autor y sigue consiguiéndolo, y con el cual existen intencionadas similitudes : en la primera de ellas (Las aventuras carpatianas del profesor Exhorbitus), el profesor Exhorbitus, un científico "loco", va a Transilvania en busca de los míticos chupadores de sangre, para los que sostiene una explicación naturalista, pero desaparece misteriosamente. Su búsqueda por sus amigos "los Escépticos", constituye la trama de la segunda historia (¿Qué fue del divino maestro ?). La tercera (El murciélago monstruoso), una historia de amor en el marco de Transilvania y una investigación científica sobre el orden "quiróptero", contiene un final sorprendente. GV-RPI, Nº.V-1185-05 LAS NOCTURNIDADES DE DON ARTURO DEL GRIAL (2.002): Es una novela donde se trata con profusión una de las lacras de nuestro tiempo, la violencia, pero en su variante extrema, la psicopatía. En la Valencia del S. XXI, en el marco social marcado por la globalización, la xenofobia, el vacío ético, la inmigración y el materialismo más detestable, acaecen las tropelías de Lanzarote Morgano, un personaje que, página a página, irá descubriendo su cara más siniestra. La vida y obra del personaje van desvelándose a lo largo de las entrevistas clínicas con su doctor, un hombre enigmático y singular, don Arturo del Grial. Ya desde el principio se establece entre ambos una relación extraña y cargada de oscuras y relevantes significaciones, incluidas las resonancias meramente artúricas. Además, la obra incluye oportunas consideraciones referentes a la violencia extrema, a la ira homicida, desde la sociedad psicopática, pasando por el perfil de personalidad, hasta las consideraciones de las neurociencias, todo ello entreverando una historia cuya final resulta sorprendente ; quizás no tanto para el lector avezado. GV-RPI, Nº. 1179-05 NUNCA VOLVI DE CUBA (2002-2003): la muerte de una anciana (la tía del personaje central de la novela), da pie para el desarrollo de una crónica familiar, en la cual se tratan temas existenciales e históricos fundamentales, todos ellos envueltos por el recuerdo de la presencia mediática del abuelo, el que marchó a Cuba en busca de fortuna y murió allí sin poder realizar plenamente sus sueños: los tiempos decimonónicos, la guerra civil, la reciente democracia son los contextos en los cuales se desarrolla la existencia de los principales personajes de la obra, con sus pasiones, sus miedos, sus renuncias, sus pérdidas y sus esperanzas. GV-RPI, Nº.1182-05 LOS OJOS DEL MORO (2.003): Durante la guerra civil, un pueblo es devastado por las tropas del General Franco. A pocos metros de allí, una niña de apenas un año, se encuentra abandonada en el campo, en medio del fragor de la batalla, cuando alguien la agarra y la levanta violentamente del suelo. Es un jinete de la guardia mora, cuyos ojos negros son lo primero humano que ve en el caos envolvente, los ojos aviesos del hombre norteafricano, que la arrojó lejos, como un despojo, sobre unos matorrales. A partir de esta experiencia, ojos diversos se encontrarán con los suyos a lo largo de su vida, ojos azules, pardos, verdes, negros, pero generalmente ojos perversos, implicando invariablemente el desafecto, el rechazo, la ofensa o el desamor: los de la pérfida madre adoptiva, los de los distintos amantes que la quisieron por su carne, la del primer novio que la abandonó inesperadamente, la del marido hosco y prepotente, de del hombre simplón, remiso y suicida que cohabitó con ella un tiempo y los del hombre eminente y esquivo del cual se enamoró apasionadamente. La obra representa, entre otras cosas, la búsqueda truncada y neurótica del amor, la de la compulsión sexual que lleva a la protagonista, una puta vocacional como se reconoce a sí misma, a través de muchas desventuras, a los brazos de un psicópata ilustrado. GV-RPI, Nº.V-1184-05 CUENTOS COMPLETOS(comp.2.005): Incluye: Vol.I: Historias d euno mismo y otras solitures. Vol.II: Cuentos eróticos (cinco historias de sexo avieso) Vol.III: Nuevos cuentos: 1. Rémoras del tiempo 2. El disfraz de dios 3. Anécdotas de un doctor GV-RPI, nº. V-1181-05 EL NECRONOMICON APOCRIFO (1.999): un estudio riguroso,en base a la historia y la mitología, además de la literatura, sobre El Libro de los Nombres Muertos, inventado o no, por H.P. Lovecraft. GV-RPI, Nº. V-1183-05 Además, estoy finalizando: 1. EL DOCTOR AMOR Y LAS MUJERES (novela). 2. DISTINTAS SOMBRAS: MYSTERIUM INIQUITATIS (teatro). LIBROS PUBLICADOS: Una novela Dos volúmenes de cuentos (con otros autores) Ocho libros profesionales Más de 40 artículos en revistas especializadas (unos pocos de divulgación) 000O000 |
32 MANERAS DE ESCRIBIR UN VIAJE: SALVADOR ALARIO BATALLER, IVAN HUMANES BESPIN, CRISTINA ARAUJO GARCIA y otros
5 comentarios Publicado por Unknown en 8:22 p. m."¿CUANTAS FORMAS DE ESCRIBIR UN VIAJE son posibles?. Desde un tren, un avión, un barco, un coche, un aeropuerto, por la mente, por la fantasía, por los sentimientos, como proceso de cambio interior, periplo vital o humorístico, crónica historica, real y testimonial. Viajar para escribir o escribir para viajar, la escritura es una travesía para el escritor; la ficción le permite viajar al lector. Este libro presenta las claves para escribir un relato de viajes en todas sus variantes y una buena forma son los relatos que lo integran." 32 MANERAS DE ESCRIBIR UN VIAJE Las claves para tratar el viaje literariamente Varios autores Colección Escritura Creativa Grafein Ediciones |
| POR DONDE UN DIA PASO POE Estirpe inmortal, las sombras de esta tierra Duermen y sueñan con siglos ya enterrados; Grandes olmos sobre las tumbas se elevan, Alta bóveda sobre un mundo olvidado. Reverbera por doquier un númen del recuerdo Alentando en la hojarasca susurros de otro tiempo, Lamentos que añoran escenas que pasaron. Lóbrego y solitario, un espectro se desliza A través de los caminos que ya transitó en vida; No muchas miradas lo verán, aunque su POEsía Perdura en el tiempo como un eco que aún fascina. Ojos que han penetrado su magia y su secreto Encontrarán en estas tumbas el alma del Maestro. H.P. LOVECRAFT Y yo solo recitaré con emocionada voz: "Y mi alma, esa sombra que en el suelo flota fantasmal no se alzará... ¡Nunca más!". E.A.P , El cuervo |
| PROXIMAMENTE: 1. LAS AVENTURAS CARPATIANAS DEL PROFESOR EXHORBITUS (una historia de vampiros). Ver el post del 22 de Junio para una ntroducción. y posiblemente... 2. DISTINTAS SOMBRAS: MYSTERIUM INIQUITATIS (teatro). Además de cuentos, comentarios de libros, vivencias, etc. Aquellos interesados pueden leer seguida la novela que presenté aquí LAS NOCTURNIDADES DE DON ARTURO DEL GRIAL en http://lasnocturnidades.bitacoras.com. Un saludo y buena semana. EGO. |
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