BORGES, PINOCHET Y EL NÓBEL.
MEXICO:
Nació ahí el histórico desencuentro que convirtió al escritor argentino, una de las figuras cumbres de las letras del siglo XX, en candidato crónico e invariablemente frustrado al premio más significativo de Literatura y determinó que el Nóbel se perdiera de tener a Borges entre sus galardonados.
El ensayista uruguayo Emir Rodríguez Monegal, su biógrafo autorizado, en “Borges una biografía literaria”, dice que en 1976 el escritor argentino “ya había sido elegido a medias con Vicente Aleixandre, el poeta surrealista español, para el premio Nóbel, cuando una visita intempestiva a Santiago de Chile, para aceptar una medalla de Pinochet, decidió a la Academia a borrar cuidadosamente su nombre”.
Quizá ningún otro texto de Borges haya sido tan debatido en Estocolmo como su discurso en la Universidad de Chile aquél 22 de septiembre al recibir el doctorado honoris causa de manos del propio General Augusto Pinochet.
“Yo declaro preferir la espada, la clara espada a la furtiva dinamita […] Mi país está emergiendo de la ciénaga, creo con felicidad […]. Ya estamos saliendo, por obra de las espadas, precisamente. Y aquí ya han emergido de esa ciénaga. Y aquí tenemos: Chile esa región, esa patria, que es a la vez una larga patria y una honrosa espada”, dijo el escritor.
Fue el mismo día que en Washington agentes del la DINA [Policía Secreta] asesinaban a Orlando Letelier, que había sido canciller del gobierno democrático de Salvado Allende, derrocado por Pinochet tres años antes a sangre y fuego.
Otro biógrafo de Borges, el chileno Volodia Teitelboim, revela en “Los dos Borges”una opinión que el académico sueco Arthur Lumolkvist le comunicó en Estocolmo en 1979.
“Soy y seré un tenaz opositor a la concesión del Premio Nóbel de Literatura a Borges por su apoyo a la dictadura de Pinochet, que ha sido usada por la propaganda de la tiranía para intentar una operación cosmética”.
Según el propio Teitelboim, Borges cada octubre que pasaba recibía la noticia que no había obtenido el Nóbel “con humor agridulce y el corazón apretado” y “adoptó aires de perdedor experto”.
A una joven periodista argentina que fue a verla algo compungida en una de esas ocasiones le dijo: “No se preocupe, se trata de una situación que lejos de molestarme, me divierte. Me apena sí por los argentinos, que la siente como si fuera que han perdido un importante partido de fútbol”.Sin embargo “que no le dieran el Nóbel lo afectaba”, según el investigador Alejandro Vaccaro, en “El señor Borges”, escrito a partir de una larga entrevista con Fanny Ubeda que trabajó 35 años en la casa de la familia Borges en Buenos Aires.
“El decía que no, pero Fanny cuenta que todos los años cuando llegaba la noticia, con los periodistas en la puerta, Borges se ponía mal. Y decía: “Si me lo dan sería inmerecido, pero yo quiero que me lo den”, refiere Vaccaro.
Borges, pese a todo, siempre mantuvo en público su actitud de perdedor digno. En 1985 hizo esta sorprendente declaración al diario “Clarín” de Buenos Aires:
“La inteligencia de los europeos se demuestra por el hecho de que jamás me hayan dado el Premio Nóbel. ¿Sabe usted por qué? No hay escritor más aburrido que yo. Es una gran equivocación que la gente me lea, porque ni a mí mismo me gusta lo que escribo y por eso ni yo mismo me leo, Nunca me he leído.
Todo lo que he escrito, todo, no pasan de ser borradores; ¡borradores!, papeles sueltos. No entiendo a las personas. Y por ejemplo en esta biblioteca que usted ve ahí, no tengo libros míos. ¿Para qué?
Washington Daniel Gorosito Pérez*,
Etiquetas: JLBorges, Premio Nóbel
CarlosMazaSerneguet
Etiquetas: Breve, cARLOS mAZA sERNEGUET
narrativas
revista de narrativa contemporánea en castellano
Núm. 13
Abril-Junio 2009
ISSN 1886-2519
Coordinador: Carlos Manzano
Consejo Editorial: María Dubón - Emilio Gil - Mónica Gutiérrez Sancho - Nerea Marco Reus - Luisa Miñana
● Ensayo
Las máscaras en “La región más transparente” de Carlos Fuentes, por María Pía PasettiAgendas narrativas: una lectura de la narrativa peruana última, por Carlos García MirandaDos lecturas foráneas de El Quijote. Jorge Luis Borges y Felisberto Hernández, por Mónica SalinasEl mundo de los sentidos en la obra “Café nostalgia” de Zoé Valdés, por Orlando BetancorEl mal del siglo, por Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón
● Relatos
La dimensión perdida de los espejos, por Javier QuiñonesEl club de los idealistas de los últimos días, por Gabriel SchutzMicrorrelatos, por Araceli EstevesCasacas de cuero negro, por Carlos García MirandaUn día cualquiera, por Roxana PopelkaEl número cuatro, por Leopoldo de Trazegnies GrandaTres relatos, por Mónica Sánchez EscuerEl dueño, por Porfirio Mamani MacedoCuentos eróticos, por Ligia MinayaCosas que decidir mientras se hace la cena, por Maite NúñezCatalina de 9 años, por Carlo Reátegui AvilésLa vida encima, por César Alejandro Obregón GuzmánLa foto, por Francisco RuizJuego de mesa, por Luis Emel TopogenarioLos cuentos del posadero de Bacharach, por Enrique García DíazLa iglesia de Gabor, por José Antonio LozanoEn cuerpo y alma, por Laura López AlfrancaPor qué odiar a Raymond Chandler, por Esther RaneraSolo era un gato, por Lea del PozoA la caza del tesoro, por Daniel Alejandro GómezCastañas pilongas, por José María MoralesEl orfeón esmeralda, por Blanca del CerroEl silencio, por Pepe PerezaLicores de Santa Caterina, por Fran García ParraCorrespondencia nicaragüense, por Berenice NoirPreciosa y perezoso, por Olivia Vicente Sánchez
● Narradores
Fernando Iwasaki
● Reseñas
“Cómo matar a un poeta” de Manuel Jurado López, por Pablo Lorente Muñoz“15 maneras de decir amor” de María Frisa, por Luis Borrás“La fiebre del atún” de Andrés Casanova, por María Helena Sofía“Piedad” de Miguel Mena, por Luis Borrás“Cuatro veces fuego” de Lara Moreno, por Miguel Sanfeliú“Con la soga al cuello” de Flavia Company, por Pablo Lorente Muñoz
● Miradas
El gato y la simbología ambivalente, por Vanessa Alanís Fuentes OliverLa vorágine oculta, por Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón
● Novedades editoriales
Etiquetas: Revista literaria
Etiquetas: cARLOS mAZA sERNEGUET, Microcuentos
A Roberto Bolaño no le cambió el éxito. No le llegó a tiempo. Cuando murió, a los 50 años, víctima de una cirrosis hepática, el 15 de julio de 2003, tenía una decena de obras de culto, que le permitían, todo lo más, vivir con holgura de la literatura. Ahora, seis años después de su muerte, su nombre de escritor está en boca de todos. Se reeditan sus libros, se le dedican ensayos y artículos, se adaptan sus novelas para el teatro, se estudian como guiones de posibles filmes. Es el éxito con mayúsculas. Un vendaval que lo ha trastocado todo, aunque a su principal responsable no puede ya afectarle.
Enlaces a esta entrada
Etiquetas: Bolaño
JESÚS RUIZ MANTILLA 23/03/2008
Philip Roth es el escritor que encarna como nadie la rabia y el inconformismo de América. Con su nueva novela, ?Sale el espectro?, desmenuza sus fantasmas en plena era de Bush.
Las herramientas de la escritura varían según los casos. El lenguaje es la caja de utensilios común de la que todos sacan lo necesario. Pero siempre hay algo que diferencia a unos de otros. En el caso de Philip Roth es la rabia. Puede que ése sea el elemento más idóneo para definir la obra de uno de los escritores vivos que más han marcado en las últimas tres décadas a sus contemporáneos. Pero no se trata de una rabia estéril, de una rabia ciega. Es una rabia que aporta, que construye, que nos ayuda a vivir; una rabia que nos afloja los nudos que llevamos atados al cuello.
Philip Roth
A FONDO
Nacimiento:
19-03-1933
Lugar:
(New Jersey)
En las novelas y en los libros de Roth no hay mucha esperanza: ?No quiero que la tengan?, comenta él mismo, sentado en una estrecha sala de reuniones de la agencia Wylie, la del hombre conocido como El Chacal, que maneja su carrera literaria desde un despacho de la calle 57, en Manhattan. Es un lugar frío donde ni el hecho de que la calefacción funcione a tope consigue despegar el hielo de las paredes.
Tan sólo Roth, a solas, con su voz un tanto rota por el paso de los años ?va camino de los 75?, lo logra. Pero sin dejar que nadie se desvíe de lo fundamental. Cuando observa el más mínimo síntoma de ablandamiento y en la conversación se le sugieren ciertas señales de esperanza en sus últimas obras, Roth se muestra implacable. El escritor despiadado, contundente, genial, reacciona a las debilidades ajenas y no nos deja a mano ningún ancla que pueda salvarnos del naufragio. ?En mis libros, no, desde luego?.
Pero hay lectores que dentro de esa misma desesperación pueden encontrar un vitalismo, una voz que se niega a rendirse. Eso es lo que ocurre al leer Sale el espectro (Mondadori), la nueva novela publicada en España, en la que Roth saca a pasear otra vez a Nathan Zuckerman, uno de sus álter ego más importantes, como también lo han sido el profesor David Kepesh y el famoso protagonista de la desternillante El lamento de Portnoy. En su nueva obra, Roth persigue al fantasma de un escritor muerto al que alguien quiere dedicar una biografía descubriendo aspectos escabrosos de su existencia. Si se tratara de Roth, esto no sería necesario. El autor de Pastoral americana y El animal moribundo ?que Isabel Coixet acaba de adaptar al cine en Elegy, junto a Ben Kingsley y Penélope Cruz? ha compartido con sus lectores, paso a paso, su vida. Su propia experiencia ha servido de catalizador para observar el mundo, un lugar que Roth analiza con inconformismo y rebeldía, con humor histriónico y piedad por la especie. De su infancia en Weequahic (barrio de la peligrosa Newark, en Nueva Jersey) a su vejez a medio camino entre su casa de campo en Connecticut y Nueva York, este autor fundamental, eterno candidato al Premio Nobel, no ha dejado indiferente a nadie. Ni a sus compadres de la comunidad judía, que han montado en cólera más de una vez por la descarnada visión que muestra sobre su propio mundo, ni a los cristianos, que tienen que soportar en los libros de este escritor desde la blasfemia hasta el vapuleo constante de una carga alejada de la moralidad y las costumbres decentes de los más retrógrados.
Pero es que a Roth no le interesan los guardianes de las esencias, sino todas aquellas criaturas que se mueven entre el dolor y la contradicción, entre el fracaso y las cunetas a las que muchos han sido arrojados después de no haber logrado conciliar sus vidas con el sueño americano. Ahora, él resiste por el mundo con la aureola de ser un clásico en activo: uno de los escasísimos autores que han logrado ser publicados en vida por la colección Library of America, consagrada a esos indiscutibles que suelen estar muertos.
Pero lo hace sin resignarse a nada, conservando esa rabia tan sana, esa ambición para provocar y ser testigo de su tiempo. Porque las novelas de Roth, a no ser que haga política ficción como en La conjura contra América, juegan en el campo de la realidad, y si Me casé con un comunista fue la novela de la era de McCarthy y La mancha humana fue la obra maestra de la era de Clinton, Sale el espectro aparece con la ambición de convertirse en el mismo fresco de la intrahistoria para estos tiempos de infierno en la tierra que ha dejado la era de Bush, ?el peor presidente que hemos tenido nunca en nuestro país?, comenta Roth.
No es usted un escritor que deje indiferente. Un código Roth circula por el mundo. Llevar un libro suyo es todo un señuelo. El otro día, en un avión, un señor me felicitó porque iba leyendo ?Sale el espectro?. Al volar a Nueva York, la señora que iba sentada a mi lado lo iba disfrutando también?
¿De verdad?
Así es. Y justo antes de llegar aquí, una artista australiana, al ver que yo tenía un libro suyo, me dijo que al venir a Estados Unidos lo primero que hizo fue comprar ?El lamento de Portnoy?, ya que en su país estuvo prohibido por pornográfico. ¿Qué les da? Tiene una fuerza sobrenatural con sus lectores. No sé. No lo sé. Para empezar, llevo mucho tiempo en esto. Soy un superviviente. Simplemente es que usted parece haber caído en los lugares ideales en el momento preciso.
No es casualidad. No puede ser tanta casualidad. Se nota que usted cuida a sus lectores. Tiene buenos, fieles lectores, y eso que en ?Sale el espectro? se lamenta de que ya no existen. ¿Por qué? ¿No pasa eso en otras partes? ¿No ocurre en España?
Le diría que todavía quedan por ahí buenos lectores. Aquí, en EE UU, no.
¿Dónde están? ¿Dónde? Mirando las pantallas de sus ordenadores, las pantallas de televisión, de los cines, de los DVD. Distraídos por formatos más divertidos. Las pantallas nos han derrotado.
Ahí está la competencia, la dura competencia. La de las pantallas. ¿Cómo deben combatir contra eso los escritores? No lo sé. No me lo planteo seriamente. Sólo le puedo decir lo que ha ocurrido: que han ganado la batalla sobre las páginas.
¿Tampoco confía en el tan alabado ?Kindle?, el libro electrónico que acaba de aparecer en Estados Unidos? No lo he visto todavía, sé que anda por ahí, pero dudo que reemplace un artefacto como el libro. La clave no es trasladar libros a pantallas electrónicas. No es eso. No. El problema es que el hábito de la lectura se ha esfumado. Como si para leer necesitáramos una antena y la hubieran cortado. No llega la señal. La concentración, la soledad, la imaginación que requiere el hábito de la lectura. Hemos perdido la guerra. En veinte años, la lectura será un culto.
¿Y los lectores serán una especie de gente rara, de espectros? No, no, tampoco. Será un hobby minoritario. Unos criarán perros y peces tropicales, otros leerán. Como lo que es hoy leer poesía. Existen poetas, se les publica, pero los lectores de poesía son una minoría. Eso ocurrirá.
¿Los escritores tampoco serán esas voces que cualquier sociedad necesita? ¿Perderán pedigrí? Existirán. Pocos se ganarán la vida con ello. Pero no hablo del final de ningún género, como la novela, eso que se habla tanto hoy en día. Hablo de la muerte del lector, algo que en este país ya es un hecho. No sé si en Europa también.
En su nuevo libro vuelve a sacar a su ?álter ego? Nathan Zuckerman de paseo. Llevaba años lejos de todo, solo, en el campo, trabajando. ¿Usted también ha renunciado a muchas cosas? Zuckerman está retirado, lleva una vida de reclusión. Leyendo, escribiendo. Ha dejado el mundo por varias razones, se ha ido de Nueva York tras recibir amenazas y le ha cogido gusto a vivir en el campo.
Esas amenazas son fuertes. Hace usted hincapié en ello. ¿Se ha recrudecido el racismo contra los judíos en Estados Unidos estos últimos años? No. Es una constante. No nos libramos en este país de sujetos rencorosos y rabiosos. Con una persona que lo haga ya resulta suficientemente desagradable.
Al poco tiempo de regresar a Nueva York, Zuckerman ya quiere largarse. No puede soportarlo.
Le amenazan muchas cosas, entre ellas, la belleza. Bueno, se rinde ante ella, pero también le asusta. Como el cáncer que padece y el pasado, la nostalgia.
La artista australiana que me encontré hoy me preguntaba si este nuevo libro era tan deprimente como ?Elegía?. Le dije que sí era tan deprimente, pero al tiempo muy vital, porque se le ven a usted tantas ganas de escapar al dolor que provoca una extraña resistencia. Vaya.
Como dice usted en el libro, envejecer nos enfrenta a más contradicciones. No sé.
Lo dice usted en el libro. Bueno, la vitalidad que usted encuentra tiene que ver más con la manera de contar la historia. No con la historia misma, que es oscura y triste. Es la manera de contarlo.
Siempre ocurre con sus personajes, esa fuerza narrativa agarra al lector desde el principio por el estómago. ¿Lo hace a propósito? ¿Ir a las entrañas más que al cerebro, para empezar? No sé qué parte del cuerpo engancho. Lo que quiero es ser directo y señalar el camino más recto para meterse en el libro. Mis comienzos son rápidos, la clave está en captar la atención para desarrollar profundidad.
Mete usted demasiado de sí mismo. Su propia experiencia. Una tendencia que ha calado en la literatura contemporánea de todas partes. Historias con voces poderosas. Bueno, una voz es la que nos distingue a unos de otros. No creo que sea un fenómeno de los últimos años, sino una característica de la literatura en sí. La voz no es una técnica. La voz es lo que marca la diferencia.
Pero la suya ha creado escuela. ¿Le incomoda? No sabría decirle hasta qué punto eso es así. No me incomoda porque no me doy cuenta de ello. Si me planteara esas cosas, me sentiría terrible.
No muchos autores pueden presumir de haber sido publicados en vida en la colección Library of America. Usted ahora es el único. Debo conservar ese privilegio. Eso espero. Es mi ilusión.
Como autor que refleja el tiempo en el que vive, si ?La mancha humana? fue su libro de la era de Clinton, ?Sale el espectro? es el de la era de Bush. ¿Cómo será el de la América de Obama? Quién sabe. No podemos predecir nada. En nuestras vidas podemos programar los próximos cuatro años. En política es un misterio. ¿Quién se habría imaginado hace poco el desastre de Irak?
¿Qué quedará de Bush? Mucho daño. Mucho daño. Tan sólo si lo miramos en cifras, ha llevado al país a la bancarrota. Ha destruido en el mundo nuestra reputación moral. Ha matado cientos de miles de iraquíes sin razón. Ha sido un desastre, el peor presidente de nuestra historia.
¿Peor de lo que habría sido Lindbergh, ese presidente ficción que usted describió para ?La conjura contra América?? Mucho peor. Lindbergh habría sido mejor que Bush. Ahora que lo pienso, podría haber hecho ese ejercicio con Bush, pero no sería ficción. Siguiendo en ese terreno, no sé qué ocurrirá con Hillary y Obama.
Quizá la respuesta de la gente contra la era de Bush haya provocado esta necesidad tan radical de cambio. La primera vez que un negro y una mujer compiten por la presidencia con posibilidades. Esta avalancha de gente que quiere votar en las primarias y de entusiasmo por sus respectivos candidatos es una reacción clara a la era de Bush. La necesidad de hacer algo, de arreglar las cosas.
Eso hace 10 años sí que habría sido política ficción, lo de Obama. Sí, claro. Fue Bobby Kennedy hace 40 años quien dijo que en 50 tendríamos un presidente negro. Más o menos se acercó. Una de las ventajas de cómo se desarrollan estas primarias es que están despertando ilusión en todo el país hacia los demócratas. Están convenciendo a mucha gente. Pero si Obama gana esta etapa, todavía, para la elección final, debe vencer muchos prejuicios y barreras.
Lo que ocurre es que se está convirtiendo en un auténtico fenómeno de masas. Es muy listo, es brillante. Tiene un discurso articulado, posee esa energía contagiosa, joven y poderosa. Es muy esperanzador para la gente. Los demócratas parecen encantados de votar por alguien así. Cuando era niño, recuerdo que elegimos delegado de clase al único niño negro que teníamos y todos nos sentimos tan bien con nuestras conciencias...
Su infancia en Newark, Nueva Jersey. Ese territorio mítico. Sí. ¿Lo conoce?
No, pero me gustaría. Pues tenga cuidado.
¿En serio? ¿Va mucho? No, no voy a menudo. Me doy una vuelta de vez en cuando, sobre todo si voy a escribir algo en lo que aparece el barrio. Voy a ver a viejos amigos, pero hay que andar con cuidado por ahí, hay traficantes, droga.
¿Es más un escenario de ?Los Soprano? que de las novelas de Philip Roth? Los Soprano parece un cuento para niños pequeños comparado con lo que hay. Es trágico, persecuciones con disparos, secuestros, robos de coches hasta con los niños dentro? Son el pan nuestro de cada día. Así que, le digo: no vaya.
¿Dónde vive ahora? En mi casa de Connecticut, aunque los inviernos los paso aquí, en Nueva York, porque no puedo soportar el frío, me hago viejo, me afecta.
A vueltas con la vejez, es su obsesión de las últimas novelas y memorias. ¿No lo lleva bien? Escribo sobre ello. Lo exorcizo. Me viene bien hacerlo. Hacerse viejo es un cambio bastante duro en la vida, no hay nada comparable. Ni te lo imaginas. Ni a los treinta, ni a los cuarenta, ni a los cincuenta. ¿Y qué es lo que no se te puede pasar por la cabeza? Que el tiempo se acaba, que ya no sabes cuántos años te quedan, si cinco, si seis. Sabes que ya no van a ser más de 20. Has llegado al fondo. Y luego están las pérdidas. Un amigo mío murió ayer. Primero has perdido a tus abuelos; después, a tus padres. Ahora pierdes a los amigos. Es duro, es fuerte. Aparte de todo eso, cuando el tiempo se acaba, vas perdiendo las facultades. La memoria, me aterra perder la memoria.
Aun así, en ?Sale el espectro? le encuentra ventajas cuando dice que? ¿Ventajas? No, en mi libro no le saco ninguna ventaja a la vejez.
Bueno, cuando se refiere a que las últimas grandes respuestas esperan al final. Ya, pero eso no es una ventaja. Es la vida. No se haga ilusiones con eso.
¿Por qué no? Porque no quiero que tenga ninguna esperanza.
Vale, no. Lo intentaré, pero no leyéndole, entonces. Quizá no haya esperanza en esa manera de ver la vejez, pero le da usted un sentido. Eso sí. Pero porque no nos queda más remedio. Es el destino irrenunciable para todos nosotros, excepto para quienes no lo alcanzan. Después nos llega el hecho de la muerte. Tienes que hacerte a esa idea. A los treinta me planteaba mucho la muerte hasta que un día me dije: ?¡Olvídate! ¡Preocúpate cuando tengas 75!?. Creí que nunca llegaría. Bueno? pues he llegado.
Uno de sus personajes quería estar limpio para cuando se le presentara la muerte. Qué extraño, ¿no?
Y el sexo, ¿dónde le queda el sexo a Philip Roth en la vejez, ese motor de toda su literatura? Bueno, para mucha gente, el sexo pierde interés, para otros es tan interesante como siempre y algunos aceptan que están fuera de juego?
¿Y usted? ¿Yo?? Ja? Yo soy de los que todavía le encuentran interés.
¿No se pasan los impulsos? No tienen por qué.
¿Vienen más o menos? ¿En qué lugar de sus prioridades quedan ahora los impulsos sexuales? ¿Le hacen sentirse más vivo que otras cosas? Bueno, se van adecuando a la edad. He escrito sobre esto en El animal moribundo, en Elegía y en este libro último. Creo que queda todo claro.
¿Cómo cuadra un escritor tan explícito en lo sexual como usted en un país con dirigentes tan puritanos? Este país es muy grande y tiene muchas caras. La puritana es una, pero si te fijas en cómo las chicas visten en verano, no lo definiríamos así. Los chicos acceden al sexo a los 14 o 15 años y la libertad es enorme. El puritanismo es un espejismo en Estados Unidos. Este país es tan hedonista como cualquiera en el mundo.
¿Más que en su juventud? Desde luego. El gran cambio se produjo en los sesenta. El nivel de frustración en ese aspecto era altísimo, y el acceso al sexo, muy reducido. No había leyes del aborto, había que casarse o tener hijos y afrontar la vida. Se las arreglaban para dominar nuestra sexualidad en todos los aspectos, y eso ya no ocurre, se acabó. Completamente. Son dos países diferentes: el de entonces y el de ahora. Y todo ese cambio se produjo en los sesenta. Fue una revolución social y auténtica de la que vemos hoy los resultados.
Sí, pero toda esa libertad, ¿no está de alguna manera amenazada ahora? Uno de sus personajes dice en su nuevo libro, ni más ni menos: ?Abortemos mientras podamos?. Provoca. Le gusta provocar. Tiene una manera de ver la vida radical. ¿Se definiría así? ¿En qué sentido?
Como alguien que lleva a sus criaturas al límite. Hasta Zuckerman sueña con tener un incesto, en fin. Parece usted haber alcanzado un grado libérrimo de expresión. Sin miedo. ¿Soy un radical?
No pasa nada. Es difícil encontrar cosas similares. Yo no tengo esa sensación. No es que sea yo. Es que los temas que elijo conducen a esa lógica. No me planteo cuando escribo si es radical, no deseo provocar a nadie. Me enfrento a los problemas que surgen en la escritura. No me planteo lo que les pueda o no gustar a los lectores, si se van a escandalizar o no.
Si el sexo define el comportamiento humano, un país puede quedar definido por los deportes. Usted retrata Estados Unidos a través del deporte también. Me interesa el deporte, como aficionado. Cuando era niño me gustaba mucho más. Jugaba constantemente al béisbol. En Pastoral americana hay un héroe deportivo. En Una novela americana hablo de béisbol, pero los deportes no dominan mi vida. Tampoco creo que podamos definir un país por medio del deporte.
Hay otros asuntos en su escritura que no desaparecen. El judaísmo. Tuvo sus más y sus menos con los miembros de su comunidad cuando escribió ?Adiós, Columbus?. No sentaron bien sus planteamientos. ¿Qué representa ser judío en Estados Unidos hoy? No me preocupa. Es como ser diestro o zurdo. Yo soy zurdo y de izquierdas. Judío, ciudadano, amigo de mis amigos, es tan sólo un aspecto de la vida.
Pero que influye mucho. Hace tiempo sí, pero ahora me preocupa más cómo ser americano que judío. Pasa como en España, me imagino. No afecta tanto. Mi familia lleva aquí más de 100 años, así que ya es hora de que nos sintamos más parte de este país que otra cosa. Ser de este país implica conocerlo a fondo. Aquí crecí, conozco sus defectos mejor que los de fuera. Siempre sabes odiar mejor tu propio país que otros. Así que cuando los antiamericanos empiezan con sus cuentos, me gusta mandarles callar. Odian mi país de forma estúpida, nosotros sabemos odiarlo de una manera más inteligente. Tu propio país te puede volver loco, como tu familia, como tu mujer, pero? lo quieres y lo odias al tiempo.
Etiquetas: Novela, Philip Roth
Afortunadamente tenemos algunos amigos tras la barra de los bares. Así hemos conocido un montón de historias que merecerían ser contadas, quizá por alguien más dotado que un servidor para las narraciones largas. Como la de este argentino que vino a España huyendo del corralito, divorciado, sin un peso, y a cuya hija llenamos de sencillos regalos. Pequeñas ocurrencias que a veces se acaban convirtiendo, por la imaginación de la niña, en un apuro para el padre. Como el último: un elefante dibujado en una servilleta con el que le dijimos que podría jugar cuanto quisiese. Ahora la niña dice que el elefante ha desaparecido, que se ha fugado, enfadado por no ser de verdad. Y que quiere uno de verdad, que su padre se lo tiene que comprar, uno que no se enfade. Nosotros le pedimos que nos enseñe la servilleta. Ella duda un instante y la trae. Entonces, sin acusarla de nada, le giramos la tortilla: el elefante no ha desaparecido, guapa, no se ha enfadado, está ahí, sólo que resultó ser un elefante blanco con una gruesa piel de tippex.
CarlosMazaSerneguet
Etiquetas: cARLOS mAZA sERNEGUET, Microcuento
El escritor de muertos
Publicado por Jrn Calo
El discípulo se hacía llamar Dr. Asbel. El Dr. Asbel era el discípulo favorito de Mr. Hyde. Por el día el Dr. Asbeel llevaba una vida normal a los ojos de los ciudadanos de Pueblo muerto. Iba a su consulta médica para tratar de curar a sus pacientes, como lo haría cualquier médico vocacional. El Dr. Asbel se sentó media hora más tarde de lo habitual en su consulta y esperó a su primer paciente.
La enfermera gótica había terminado de limpiar el sable del Dr. Asbel- El sable del Dr. Asbel era una reliquia de sus antepasados, los antiguos caciques de Pueblo muerto.
Que pase el siguiente (Voz marcial)
Entra el escritor de muertos con un ejemplar de La Montaña Mágica de Thomas Mann
El Dr. Asbel invita a sentarse al escritor de muertos; el escritor de muertos le ofrece la mano al Dr. En señal de cordialidad, ambos se dan la mano de forma amable. El escritor de muertos se sienta y deja el ejemplar de La Montaña Mágica en la parte izquierda de la mesa en una zona vacía.
Dr. Asbel: ¡Veo qué es usted un lector!
El escritor de muertos: Así es, es muy importante ser lector, lector antes que nada, para ser algo en esta vida se precisa de lecturas escogidas.
El Dr. Asbel: Siempre deseé leer ese libro, pero es muy grueso, y tengo tampoco tiempo, siempre. ¿Lo ha leído usted, lo está leyendo?
El escritor de muertos: Lo estoy releyendo; es una de mis obras favoritas dentro de la gran literatura universal.
El Dr. Asbel: ¿Y…de qué trata?
El escritor de muertos: Trata de la enfermedad y de la vida, de la amistad, de la vida filosófica en un balneario. Su protagonista es el joven Hans Castorp. Es una novela llena de sabiduría humana. Como la he leído se la ofrezco a usted para que la lea sin prisas, hágalo mejor en una terraza mirando a un bosque o a un jardín, sería ideal en un balneario, porque eso crearía la atmósfera perfecta para la lectura de La Montaña Mágica. Le aseguro qué si tiene un mínimo de sensibilidad le gustará.
El Dr. Asbel: Oh, no sabe cuánto se lo agradezco, me pondré a leerla inmediatamente.
El escritor de muertos: Es un gran placer para mí el ofrecérsela.
El Dr. Asbel: Bueno, y ahora debemos ir a su asunto… ¿Dígame qué le sucede?
El escritor de muertos: Uhm… es un tema delicado…(dubitativo)
El Dr. Asbel: No se preocupe, está usted ante un médico y su enfermera.
El escritor de muertos: ¡Es cierto!-Bien le contaré lo que me sucede; desde hace algunos años, siempre he sido reacio a ir a los médicos para resolver mis problemas de salud. Pero ya no puedo más y ha llegado el momento de enfrentarme a los hechos…
El Dr. Asbel: ¡Pues adelante; le escucho detenidamente!
El escritor de muertos: Desde hace algún tiempo (algunos años) he tenido una molestia (señalando su trasero con el dedo índice)
El Dr. Asbel: ¿Y…qué cosa es?
El escritor de muertos: Tengo una protuberancia más o menos redonda en el orificio que remata el conducto digestivo y por el cual se expele el excremento.
La enfermera gótica: ¡Diga usted el ano y acabamos de una puñetera vez! (Muy ofendida y con potencia en su voz) ¿Qué forma es esta de tratar al Dr. Asbel? ¿Quién se ha creído qué es usted?
El Dr. Asbel: Disculpe usted a mi enfermera, ha tenido un problema doméstico-familiar muy importante…y…cuanto lo siento. (El Dr. Asbel mostró ser el médico más exquisito de Pueblo muerto. El escritor de muertos tomó la palabra para defenderse.
El escritor de muertos: Discúlpeme, pero no he tenido el placer de conocerla anteriormente, es muy probable que no fuéramos invitados a las mismas fiestas. Por otro lado mi lenguaje unido a mi educación como escritor, no me ha permitido expresarme de una manera más sutil. He de decirle señora o señorita que mi ano sufre de dolor. Algunas veces sangra por el roce del bello. Al caminar, el bello, que no es otra cosa que el pelo que tengo alrededor de dicho orificio y que regalaría a un alma tan caritativa como usted. Pero no lo haré porque sin duda se ofendería con mi regalo. He de decirle que es una maldición estar en esta horrible situación. He aquí el asunto tan importante que me ha traído junto al Dr. Asbeel y que no es otro que mi interés por ser operado cuanto antes de esta maldición.
El Dr. Asbel: Lo que usted tiene es una Tumoración en los márgenes del ano o en el tracto rectal, debida a varices de su correspondiente plexo venoso. No se preocupe el noventa por ciento de la gente que conozco tiene la columna desviada y sufre de hemorroides. Le recetaré una excelente crema corticosteroide la cual le hará disminuir el dolor y la hinchazón, es importantísimo que tome usted estas medidas mientras espera la posibilidad de ser usted operado dentro de unos meses, menos de un año calculo. Ya le he dicho que un altísimo porcentaje de la población padece de hemorroides-. Las medidas a seguir son estas que le escribo:
Utilizar ropa interior de algodónEvitar el papel higiénico con perfumes o colorantesEvitar rascar las hemorroides
Los baños de asiento, en agua caliente durante 10 a 15 minutos, pueden ayudar a que la persona se sienta mejor. Asimismo, los reblandecedores de las heces ayudan a reducir el esfuerzo y el estreñimiento.
Y antes de nada y lo más importante es que me muestre usted su ano para certificar que estoy en lo cierto y si fuera así ponerle en la lista de espera para ser operado.
(El escritor de muertos se tumbó en una camilla blanca tal como se lo había ordenado la enfermera gótica-La enfermera gótica se puso unos guantes blancos e hizo unos chasquidos en los dedos, con ambas manos abrió las nalgas del escritor de muertos-El Dr. Asbel se acercó con una lámpara y enfocó el núcleo del problema)
¡Efectivamente, no hay error posible, tiene usted una almorrana de caballo como se diría vulgarmente!
Tómelo con calma y siga mis consejos, le llamaremos en cuanto nos sea posible. Calculo unos seis meses a lo sumo. Le agradezco infinitamente su regalo: La Montaña Mágica de Thomas Mann.
El Dr. Asbel le dio la mano al escritor de muertos.
Al cabo de seis meses le fue enviado al escritor de muertos una carta certificada a modo de invitación con fecha para realizar una colonoscopia en el Hospital clínico del sagrado corazón. La enfermera gótica había sido la encargada de rellenar la solicitud del paciente con un nombre equivocado en dicha solicitud. La enfermera gótica había pedido una exploración equivocada hecha a ex profeso o con mala intención. Al día de hoy el escritor de muertos sigue padeciendo de su problema hemorroidal.
Relatos de Pueblo Muerto
Etiquetas: ELPOETAMULTIMEDIA, Relatos
En uno de sus últimos viajes a Chile, a fines de 1999, Roberto Bolaño sostuvo una entrevista pública en un pequeño café del Barrio Bellavista. En esta hora de homenajes, recordamos pasajes de ese diálogo inédito.
por María Teresa Cárdenas y Erwin Díazen Revista de Libros de El Mercurio, 25 de octubre de 2003
- Como poeta y narrador, ¿siente que habita dos mundos con reglas distintas?
"Yo no me siento en dos mundos. Yo soy escritor. Y escribo novela, escribo cuento y escribo poesía. Me encantaría escribir ensayo, pero mejor que no lo haga. Yo no veo ninguna dicotomía. En lo que respecta al mercado, ahora publico en editoriales fuertes y cobro bastante. No puedo sino estar conforme, porque masoquista no soy. Ni voy a regalar mis obras a un editor. Yo creo que es muy difícil eludir el mercado, incluso para la poesía. Lo que pasa es que hay mercados alternativos. Y luego, que no es puramente una cuestión de mercado, también es una cuestión de calidad de vida. Alguien que lee poesía es alguien que tiene una cultura más grande que si sólo leyera prosa, y su placer estético aumenta considerablemente si es un lector de prosa y poesía, o si es un lector no sólo de bestsellers. Los bestsellers, además, me parecen una infamia; están mal escritos y hablan de cosas totalmente vacías. Yo prefiero ver la tele antes que leer un bestseller".
- ¿Para qué le ha servido a usted la literatura?
"Podría dar una respuesta aparentemente poética: "para no morirme", pero es falso, yo seguiría vivo y probablemente con mejor salud si no hubiera optado por la literatura. A mí la literatura me ha servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracias a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida, que ha sido más bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, el leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido mi soberanía y ha sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo, siempre. La literatura a mí me ha producido riqueza, es riqueza".
- ¿Para qué le ha servido a usted la literatura?
"Podría dar una respuesta aparentemente poética: "para no morirme", pero es falso, yo seguiría vivo y probablemente con mejor salud si no hubiera optado por la literatura. A mí la literatura me ha servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracias a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida, que ha sido más bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, el leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido mi soberanía y ha sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo, siempre. La literatura a mí me ha producido riqueza, es riqueza".
[Entravista completa]
FUENTE:
http://poetamultimedia.blogspot.com
Etiquetas: Entrevistas, Roberto Bolaño
Etiquetas: Reseñas
El 27 de enero de 2009 el New York Times, en un artículo titulado “Prosperan las empresas de autopublicación” descubre que “casi todas las editoriales de Nueva York están despidiendo editores y haciendo economías. Las librerías pequeñas están cerrando, mientras que las grandes cadenas despiden personal o exploran declararse en bancarrota. Al mismo tiempo, hay un segmento de la industria que en realidad prospera gracias al sueño de los aspirantes a autores de ver su obra entre la tapa y la contratapa de un libro, por lo que las compañías que cobran por publicar están creciendo rápidamente en momentos en que las editoras tradicionales pierden terreno.”“Mientras que las editoriales tradicionales recortan las listas de sus publicaciones y se dedican cada vez más a los best sellers, las compañías de autopublicación multiplican sus títulos…“En el 2008, Author Solutions, que tiene su sede en Bloomington, Ind. y maneja iUniverse y otras editoras que publican por encargo, entre ellas AuthorHouse y Wordclay, editó 13,000 títulos, un 12% más que el año anterior…“Este mes, la compañía, que es propiedad de Bertram Capital, compró xLibris, una empresa rival, con el fin de expandir su perfil en un mercado de rápido crecimiento. La compañía combinada se encargó de 19,000 títulos en el 2008, casi seis veces más que los publicados el año pasado por Random House, la empresa editorial que más libros que no son de ficción publica en el mundo…“En el 2008, en Estados Unidos se publicaron o distribuyeron 480,000 libros, mientras que en el 2007 esta cifra fue de 375,000, según Bowker, una empresa que analiza el desempeño de la industria. La compañía atribuyó una parte muy significativa de ese crecimiento al incremento de los libros publicados por encargo…“Incluso cuando uno se encuentra cenando en una fiesta y pregunta cuántas personas desean escribir un libro, la respuesta de todos es: «Tengo uno o dos libros dándome vueltas en la cabeza», dijo Kevin Weiss, director ejecutivo de Author Solutions. «No parece que vaya a disminuir el número de personas interesadas en escribir»…“La tendencia la impulsan también los profesionales que quieren utilizar un libro como tarjeta de presentación perfeccionada, así como la gente que crea libros para regalar a familiares y amigos… ”«Antes constituían una elite de pocos», dijo Eileen Gittns, directora ejecutiva de Blurb, una compañía que publica por encargo, cuyos ingresos crecieron desde $1 millón hasta $30 millones en solo un par de años, la cual publicó más de 300,000 título el año pasado. Muchos de esos libros tenían un carácter personal y solo los autores los compraban. «Ahora cualquiera puede confeccionar un libro cuya factura no se diferencia de los que uno compra en librerías»…“…en una época en la que cualquiera puede crear un blog o poner sus reflexiones en Facebook o MySpace, la gente parece seguir prefiriendo la validación tangible un libro impreso…“…la tecnología ha facilitado que los aspirantes a autores publiquen sin que les cueste mucho. Ya pasaron los días cuando la autopublicación significaba pagar a un impresor para que produjera cientos de ejemplares que acababan languideciendo en un garaje…“Para algunos autores, el atractivo de la autopublicación es que pueden situar sus libros en el mercado mucho más rápido que si lo hicieran a través de las editoriales tradicionales…“Por supuesto, los autores que toman este camino también se privan de otras ventajas. No sólo no reciben pagos adelantados, sino que incluso suelen pagar de su propio bolsillo por servicios antes de haber visto un solo centavo. Tampoco cuentan con la experiencia en mercadotecnia de las casas editoras tradicionales, sin contar con que tienen acceso limitado a las redes de distribución de las grandes editoriales…“Durante un período de declive económico, los libros diseñados para un segmento estrecho de lectores pueden lograr más que los títulos de editoriales tradicionales que dependen de un atractivo más general… ”«A gran parte del contenido de este nicho les va muy bien en comparación con el resto de la economía, debido a que es muy útil para aquellos que tienen una necesidad muy específica», dijo Aaron Martin, director de autopublicaciones y ediciones por encargo en Amazon…“Para muchos autores que se autopublican el nicho es demasiado pequeño. Weiss, de Author Solutions, estima que el número promedio de ejemplares que se venden de los títulos publicados por uno de sus sellos editoriales es de unos 150…“No obstante, el sueño de muchos autores que se autopublican es ser descubierto por una casa editora tradicional, algo que ocasionalmente ocurre…“Cuando Lisa Genova, una ex consultante de compañías farmacéuticas, escribió su primera novela, Still Alice, la historia de una mujer enferma de Alzheimer, fue ignorada o rechazada por unos cien agentes literarios…«Genova pagó $450 a iUniverse para que le publicaran el libro y vendió ejemplares en librerías independientes. Un autor que la conocía descubrió el libro y puso a Genova en contacto con un agente, gracias a lo cual vendió Still Alice a Pocket Books, un sello editorial de Simon and Schuster, que le pagó por adelantado una cifra de seis dígitos y que este mes puso en librerías una nueva edición de la obra. Hizo su debut en la lista de best sellers de ficción en rústica que aparece los domingos en el New York Times, en la cual ocupó el quinto lugar…“Genova comparó su experiencia con la de las bandas y directores jóvenes que utilizan MySpace o YouTube para atraer seguidores. «Es muy duro abrirse camino dentro del modelo tradicional de hacer las cosas», dijo…“Louise Burke, editora de Pocket Books, dijo que las editoriales están a la caza de nuevos materiales revisando los comentarios de lectores sobre libros autopublicados que se venden en línea. La autopublicación, afirmó, «ha dejado de ser una mala palabra»…----------Comentario de un lector: “Son muchos los que consideran erróneamente que el único motivo de autopublicarse es obtener ganancias. Para muchos escritores crear una obra y compartirla constituye una recompensa en sí misma” (Todd Burlington, VT)-----------*”Autopublicación” es una traducción directa del inglés “auto-publishing”, que en Hispanoamérica se llama también “edición de autor” o “publicación de autor”. Las compañías “de autopublicación” son aquellas que ayudan técnicamente a los autores y a editoriales pequeñas a publicar libros por su cuenta.
Etiquetas: auto-publicación
narrativas
revista de narrativa contemporánea en castellano
Núm. 12
Enero-Marzo 2009
ISSN 1886-2519
Coordinador: Carlos Manzano
Consejo Editorial: María Dubón - Emilio Gil - Mónica Gutiérrez Sancho - Nerea Marco Reus - Luisa Miñana
Debido al tamaño del archivo, en las conexiones por línea telefónica convencional la descarga podría durar algunos minutos
● Ensayo
Una lectura arquetípica de los personajes femeninos de “Cien años de soledad”, por Laura Verónica Rodríguez Imbriaco“Los desastres de Sofía”, de Clarice Lispector, por Isabel Mercadé
● Relatos
Sin Olas, por Yolanda Arroyo PizarroLos decadentes, por Albeiro ArciniegasEl idioma de las vidrieras, por Carlos Frühbeck MorenoEl cazador de dinosaurios, por Gabriel Rimachi SialerCuento para un concurso, por Leila MacorEl rinoceronte, por Pablo ChulEl intruso, por Julio Blanco GarcíaSoñando con Klimnt, por Ana Cristina González RodríguezLa cita, por Rosa Lozano DuránViene el lobo, por Juan Pérez RosalesEl examen, por Roberto MaloResorte, por Luis Emel TopogenarioCurtido y callejero, por Gilda MansoUn otoño tan frío, por Carlos MontuengaSubterráneos, por Pedro M. MartínezUn empleo para mamá, por Rodolfo JMCamino elegido, por Jonathan Minila AlcarazCarpe Diem, por Daniel Alejandro GómezDeseos ocultos, por María Laura GandolfoHambre, por Marta María LópezCaza Mayor, por Horacio Lobos LunaEl smoking, por Andrea Paula GarfunkelDiario de una madre suicida, por Vanessa Núñez HandalJauría, por Hugo PatutoDivanar, por Carlos ArdohainPiel Canela, por Luis D. Meneses HernándezEscalera a los cielos, por Santiago EximenoMiedo tonto…, por Pilar PrietoLa desgracia de T. T. Sestuna, por Juan Carlos Vecchi
● Novela
Chozas (Primer capítulo), por Pablo Giordano
● Narradores
Cristina Peri Rossi
● Reseñas
“Amarillo” de Félix Romeo, por Luis Borras“París no se acaba nunca” de Enrique Vila-Matas, por Cristina Núñez Pereira“Nunca llueve sobre el Sahara” de Pedro M. Martínez, por Víctor Montoya“Como una historia de terror” de Jon Bilbao, por Marta María López“La fiesta del chivo” de Mario Vargas Llosa, por Leopoldo de Trazegnies Granda
● Miradas
Pequeños relatos para grandes proyectos, por Pablo Lorente MuñozIsabel de Villena y Teresa de Cartagena, por María Aixa Sanz
● Crónicas literarias
Bolaño, el escritor insufrible, por Andrea Paula Garfunkel
● Novedades editoriales
Se necesita tener instalado Acrobar Reader
Etiquetas: Narrativas, Revista literaria
Salvador Alario Bataller
Primer volumen de la obra inédita Trilogía del varón descerebrodesmembrado, compuesta por:
Vol. 2. Los estados intestinales
Vol. 3. Cuando cazaba pelos
NOTA PREVIA
LA TRAMA SINAPTICA(Novela de 223 páginas)
SINOPSIS
"Tomando unas copas con Martín y sumida en esporádicas cavilaciones he pasado media tarde de esta sábado desabrido; se ha dormido en su silla, pero me ha estado hablando un rato de neurotransmisores, transmisiones sinápticas y potenciales evocados, materia en la que ocupa desde hace años su brillante cabeza. Dice que nosotros, los amigos, somos las neuronas activas de un solo cerebro creativo y disconforme, una suma neural que integra la trama de cada una de nuestras vivencias personales, formando una gran matriz significativa, donde cada conexión es una experiencia, un sueño, una derrota, un deseo, un desconsuelo, una trama de muchas tramas, una historia total de muchas historias únicas, una gran red significativa rodeada por el mar infame y vacuo de la glia formada por los otros y sus vidas ignoradas. Cuando hablaba, uno de la mesa de enfrente le miró asustado, tomó raudo su café y se fue no sin prisa".
Y más adelante Pelayo (p. 219 ) añade:
Etiquetas: Novela, Salvador Alario Bataller
A.A.V.V.
EPIGRAMAS EROTICOS GRIEGOS: ANTOLOGIA PALATINA
LIBROS V Y XII
A comienzos del siglo x Constantino Céfalas, un erudito bizantino, sirviéndose de antologías de epigramas griegos de la Antigüedad, compiló la más amplia de éstas nunca vista. Incluía secciones de epigramas funerarios, dedicatorios, convivales y eróticos, distinguiendo estos últimos, según la naturaleza del amado, entre epigramas heterosexuales y epigramas homosexuales. Enriqueció ésta algo más tarde otro erudito, dando forma a lo que conocemos como ANTOLOGÍA PALATINA, en la cual se consagró la anterior separación de los EPIGRAMAS ERÓTICOS, quedando los primeros en el libro v y los segundos en el xii. A cargo de Guillermo Galán Vioque y Miguel Á. Márquez Guerrero -autores conjuntamente de su traducción, así como de la introducción, notas y apéndices que la acompañan-, este volumen proporciona al lector la primera versión castellana de ambos libros.
lugar de edición: MADRIDaño de edición: 2001
formato: RÚSTICA
páginas: 275
ISBN: 978-84-206-3932-1
La soledad
De Pepe Eros a José Tanatos
Hadas
Necesidades secundarias
EL INTERESADO PUEDE ENCONTRARLO AQUÍ
http://www.lulu.com/content/3189820
Etiquetas: Alario Lulu cuentos, breves, Salvador Alario Bataller
Editorial Grafein1ª edición, enero 2008
© Carlos Maza Serneguet, Salvador Alario Bataller, Iván Humanes Bespín
© Imágenes: Vanesa Domingo Montón Autores:Salvador Alario Bataller, Carlos Maza Serneguet e Iván Humanes Bespín
Género: Breves/Eróticos
ISBN: 978-84-935893-5-6
Páginas: 133 más índice y autorías
Carlos Maza, Iván Humanes y Salvador Alario (estos dos últimos ya trabajaron juntos en “Malditos. La Biblioteca Olvidada”) se unen para regalarnos 101 relatos breves, hiperbreves o tan minimalistas que es un milagro que funcionen. Y funcionan por lo que dicen, insinúan, invitan o sugieren.Junto a ellos, de vez en cuando, una imagen con la visión de la ilustradora Vanesa Domingo Montón, en blanco y negro (y grises), donde las curvas vaginales se adornan con distintos elementos, algunos más acertados que otros, pero igualmente llamativos.Su presentación de forma cómica, como un prospecto o indicaciones médicas para el uso de los hiperbreves, es, en parte, una pista de lo que leeremos dentro.
Anika (Registrado)
Para empezar yo comencé riéndome desde la primera página. No con todos, ni siquiera están tan claros unos como otros, y esto es porque cada uno de los autores expresan sus ideas de formas distintas. De hecho no están firmados, y para saber quién ha escrito qué, hay que acudir al final y mirar las autorías (algo que yo no hice mientras leí el libro). Pero creo que lo más importante de todo, al margen de la brevedad y la ocurrencia unidas en secuencias divertidas, sarcásticas, irónicas, graves, fantasiosas, melódicas, o puede que alguna pueda resultarle a alguien hasta insultante (estos chicos son unos provocadores natos, pero en la creación, yo me uno a ellos) el milagro surge cuando, mientras estás leyendo, no puedes evitar coger papel y boli y apuntar tus propias “coñerías”.
Esto es lo que me ha pasado a mí mientras tomaba mis dos cafés en una amplia mesa, con el libro casi terminado, y con ganas de decir “¡a mí se me están ocurriendo algunas!”. Por no chafar las que están publicadas en “101 coños” pero para que os sirva como idea qué podéis leer en este recopilatorio de breves e hiperbreves, dejaré para la posteridad mis “coñerías”.
Milagro
No nací para ser pastor. Mi nivel de estrés es muy elevado con tanta tranquilidad. No me gusta leer, ni la gameboy, no hay nada que me alivie de esta insana paz. Por eso empecé a buscar el relajo en las oberturas más cercanas. Blanquita, Alsaciana y Juanita eran mis favoritas. Con ellas me desahogaba a menudo, cada día, dos o tres veces. El problema surgió cuando, por algún misterio de la naturaleza, Alsaciana quedó preñada. Aquella “cosa” era amorfa. Menos mal que nació muerta. Hombres y ovejas no deberían tener descendencia ni por milagros de la naturaleza.
Recuerdo
Mantuvieron muchas conversaciones. Una vez él le dijo que lo mejor de este mundo eran las almejas. Olerlas, lamerlas… Conocía su vida desde hacía tiempo, había atracado bancos, era heroinómano, había pasado largas temporadas en la cárcel, se había hecho incluso un “nombre” dentro de la trena, y no se sorprendió cuando se enteró de que lo habían encontrado muerto en un camino de las afueras por una sobredosis, pero cada vez que se acordaba de él, sólo recordaba una palabra… almeja.
El testigo
Era investigador y fotógrafo. Sus fotos de hadas y gnomos recorrieron el mundo, aparecían en los periódicos, el National Geographic le llamaba constantemente, sus imágenes recorrían, ampliadas, museos de todo el mundo, pero cuando mostró lo que para él era su mejor foto, el coño de una amazona, dijeron que era un montaje. De la noche a la mañana su credibilidad se esfumó.
Mierda
- ¿Qué hace esas dos moscas, mamá?
- Hijos.
La madre coge la paleta y se las carga de un golpetazo aprovechando la torpeza de las moscas, una sobre otra.
- ¿Por qué lo has hecho? Ahora no veremos a sus hijos.
- Las moscas van a la mierda. Odio las moscas.
Confianza
Cada vez que salía a cenar con sus amigos le decía a su mujer que debería ponerle un cinturón de castidad porque no se fiaba de ella ya que se quedaba sola en casa. Una de las noches regresó borracho, como siempre, y trató de follársela cuando la joven esposa trataba de morir. “Otra vez apestando a alcohol”. Sus manos ansiosas tropezaron con una armadura de acero. Esta vez ella no se quejó, sonrió y le dijo que no se la quitaría, por lo menos, hasta que mejorara su conducta y confiara en ella. Su coño era, ahora más que nunca, libre.
Moral
Pasó en Estados Unidos en un solo día: un atentado terrorista acabó con la vida de 78 personas, dos estudiantes tirotearon a los profesores de su instituto, una secta de 115 personas se suicidó para irse con los extraterrestres, una plaga terminó con la cosecha de viñedos de California, tres incendios provocados tenían en alerta a los habitantes de Los Angeles, el desplome de un edificio había terminado con la vida de 18 personas, dos bandas callejeras habían hecho una masacre en pleno Queens, una mujer maltratada sistemáticamente se había tirado desde el puente de Brooklyn… Al día siguiente todos los diarios abrieron con la misma noticia, y también los informativos televisivos: “Expulsado de su colegio un niño de 12 años por pedirle a una compañera que le enseñara su vagina”.
Refrán
Dime con quién vas y te diré cuán promiscua eres.
Más de 80 años
Después de ver una snuff movie sólo le quedaba un reto: ver el coño de una anciana. Cuando lo consiguió sufrió un infarto.
Educación sexual
- Mamá, ya sé qué es la vagina. Nos lo han explicado en clase.
- ¿Sí? Pues por ahí saliste tú.-
¡Ajjj, qué asco!
Enorme
Era la vagina más grande del mundo. Apareció en el libro Guiness de los Records. Tenía elefantiasis.
El cuarto coño
Tres de las cuatro hermanas estaban reunidas en casa de una de ellas. Solían compartir la plancha para el pelo. Una de ellas preguntó dónde estaba porque quería alisarse su melena. Otra contó con los dedos mientras se señalaba a sí misma y a las dos hermanas que estaban con ella: “Un, dos, tres… en el cuarto coño”, dijo.
Imaginación al poder.
Leed “101 coños” y si hacéis como yo, quién sabe si tendremos algún día un divertido y creativo tocho de “1001 coños”. Creedme que se me ocurrían más, pero el tiempo apremiaba y tenía que pagar mis cafés y salir pitando a trabajar.
Etiquetas: Anika, Grafein hiperbreve 101coños
Enviar un mensaje a este usuario.
